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“Ni tantito” duda, Nelson Vargas, de Ana Guevara, en Conade

  • Hará buen papel”, dice a Balón Cuadrado
  • Argumenta que la avalan su carisma, credibilidad y experiencia
  • Riesgo, advierte, de seguir “a la greña” si no hay un cambio sustancial
  • Deporte mexicano, Hidra de cuatro cabezas

 

Ciudad de México, 11 de Agosto (Jesús Yáñez/Balón Cuadrado).- El deporte suele ser espejo de un país. Hace décadas, en México, está hecho jirones. Por eso, Nelson Vargas Basáñez, más de 50 años dedicados al alto rendimiento, alertó los retos torales que enfrentará Ana Gabriela Guevara, medallista olímpica, y primera mujer, al frente de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), a partir de diciembre próximo, porque, afirma, “conoce de pies a cabeza” sus virtudes y defectos.

“El deporte mexicano requiere de un trabajo unificado. Que las federaciones nacionales entiendan que no son negocios privados y que tienen que trabajar en armonía con el gobierno”, dijo Vargas, refiriéndose a las cuatro cabezas de la Hidra del deporte nacional.

Éstos son los organismos rectores del deporte nacional: Conade, que dirige Alfredo Castillo Cervantes; Comité Olímpico Mexicano (COM), a cargo de Carlos Padilla Becerra; Confederación Deportiva Mexicana (Codeme), que preside José Amado García; y el Consejo Nacional del Deporte Estudiantil (CONDDE), en encabeza Lusi Alberto Fierro Ramírez –asociación civil encargada de promover actividades deportivas entre las instituciones de educación superior del país, sin importar si son públicas o privadas–.

Porque, asegura, quien tiene el recurso y lo administra debe ponerse de acuerdo con los diferentes organismos “para hacer un mejor trabajo.”

Vargas, de 76 años de edad, tres veces Premio Nacional del Deporte, cuatro décadas de exitoso empresario de la natación, y ex titular de la Conade –durante el gobierno de Vicente Fox, 2000-2006– auguró con desapasionada voz cavernosa, barnizada de duda, aunque con palabras bañadas de esperanza:

De lo contrario “seguiremos de la greña y no va a servir de nada –la labor de Guevara–. Las federaciones deben entender que tienen que ir de la mano con los objetivos” –que delineará la Conade–.

Hace 30 años es secreto a voces la entelequia que representa el deporte oficial mexicano. La Conade, creada con bombo y platillo en los albores del gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari ha incumplido con su labor social, en beneficio de la población.

Hay quienes, incluso –por la corrupción e impunidad que la han caracterizado– la consideran una Cueva de Alí Babá.

Por ejemplo, sólo en lo que va de 2000 a la fecha, en la administración del presidente Enrique Peña Nieto, se han erogado más de 63 mil millones de pesos en presupuesto para esa actividad. Durante el segundo de dos años que estuvo al frente de la Comisión, Jesús Mena, medallista olímpico, recibió alrededor de ocho mil millones de pesos.

Llama la atención que a lo largo de la historia, México ha conquistado 70 medallas olímpicas, 20 de ellas, bajó la égida de la Conade –que contrastan con las 220 de Cuba– y sus políticas de coadyuvar en la salud se han convertido en curita al cáncer para combatir la pandemia de la obesidad y sobrepeso en adultos e infantes, donde es campeón del mundo.

El problema no son los recursos, sino cómo y para qué se destinan, en total opacidad, e impide un desarrollo social menos mísero.

Ana, explica Nelson Vargas, “sabrá lidiar con todo eso. Con la experiencia que posee, –y pese a– los tropiezos que ha tenido, con varias federaciones –como la de atletismo a la que ella pertenecía–. Tiene el carisma, credibilidad y experiencia”.

Confía que la ex deportista “dará un salto mayúsculo” en su trayectoria dentro del deporte mexicano, pues además de su “intachable” carrera como atleta olímpica, ahora dirigirá los hilos de la Conade, donde buscará impulsar a los deportistas nacionales.

Porque tiene una trayectoria “extraordinaria” como deportista, y “su sueño se cumple ahora. Se cumple primero, con la experiencia que tiene por haber sido una gran” deportista y de conocer la Conade, aclara, de “pies a cabeza”.

El COM igual, agrega, porque vivió muchos años en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano, donde se concentran los atletas de alto rendimiento.

“Puede administrar y trabajar en beneficio del deporte nacional”, insiste Vargas.

Y hace una disección de aquella Hidra.

Primero se refiere al CONDDE. Cuyos dirigentes, opina, es gente que “no tiene idea” cómo se maneja el deporte.

“Y siempre está exigiendo recursos de la Conade. También tiene que estar alineado, en el buen sentido de la palabra, con los otros organismos rectores del deporte”, dice.

Sugirió a Guevara, ver qué puede hacer con la Codeme, que dejó de recibir presupuesto gubernamental hace varios años, y vive una severa crisis financiera.

Porque, de acuerdo con Vargas, ahora la maneja una “bola de vándalos” que en “un pequeño rato” venden esa instalación porque es parte de una Asociación Civil.

“Y sería muy desagradable no tener para el deporte nacional –ciudad de México, en particular– esa instalación”, subrayó.

Recuerda que como titular de la Conade pidió al entonces jefe de gobierno de la ciudad, Marcelo Ebrard –próximo canciller mexicano–, un predio que ocupaba la policía bancaria –para fomento del deporte—y “afortunadamente nos lo dio”.

En este momento, reitera, la Codeme es un “negocio privado” de un grupo de presidentes de federaciones que “no sirven para nada”.

Reto mayúsculo, casi imposible, para la ex saeta sonorense, meter en cintura la Hidra del deporte mexicano.

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