Miércoles 18 de Octubre de 2017
     

Endeudamiento podría dislocar la economía mundial



José Luis Ortiz Santillán

En una aportación previa a esta columna, señalé que el Fondo Monetario Internacional (FMI) al dar a conocer sus Perspectivas de la Economía Mundial en esta semana, advirtió de los peligros del aumento de la deuda pública y privada, precisando que los mercados financieros no están tomando en cuenta los riesgos geopolíticos mundiales.

En efecto, el FMI está preocupado por el aumento de los riesgos con el incremento de la deuda en algunos países, pues bajo un escenario donde el crecimiento está aún lejos de consolidarse, la banca multilateral de desarrollo teme una fuerte caída de la producción mundial en los próximos cinco años.

El ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, en una entrevista a Financial Times, manifestó sus temores sobre la posibilidad de una nueva crisis financiera de envergadura como la que inició con la actual crisis de las economías capitalistas en 2008 y este miércoles el FMI volvió a insistir sobre la fragilidad del sistema financiero internacional actual en un artículo, donde los expertos de la banca multilateral presentan un escenario de desastroso para los próximos cinco años, partiendo del análisis de la realidad actual de la economía mundial.

El FMI ve con satisfacción las medidas adoptadas después de la crisis de 2008, sobre todo las relacionadas con el fortalecimiento de la supervisión bancaria y financiera, pero ve cinco factores que hacen vulnerable la economía de mercado actualmente.

El primero de ellos, es que el Fondo considera que hay demasiado dinero en busca de pocos activos rentables en los mercados financieros. Tobias Adrian, director de mercados de dinero y capital del Instituto ha dicho que hoy existen al menos 2 billones de bonos de buena calidad, clasificados en la categoría más alta de inversión y no especulativa, que ofrecen un rendimiento superior al 4% contra 16 billones antes de la crisis.

El importe de la deuda pública, las empresas no financieras y los hogares de los países del Grupo de los 20 (G20), al cual pertenece México, superan ya los 135 billones de dólares, es decir 235% del PIB. Pese al deterioro de los balances de las empresas, el costo de los préstamos en los mercados financieros se encuentra en niveles históricamente bajos; por lo que una segunda vulnerabilidad la constituye la deuda privada y pública de los países del G20, la cual está aumentando vertiginosamente.

El FMI está preocupado porque a nivel del sector privado, el apalancamiento que se define como la relación entre la suma invertida y el capital utilizado para financiar la inversión, hoy es mayor que antes de la crisis de 2008; donde pese ala caída de los rendimientos, el servicio de la deuda ha aumentado en una serie de economías industrializadas. Por lo que, el tercer factor, es que los flujos de cartera en los países emergentes han alcanzado ya los 300 mil millones en 2017, más del doble del total que en los dos años anteriores.

A los temores anteriores, el FMI agrega el hecho de que en China, los créditos provenientes de las sombras de las finanzas del gobierno plantean un problema de estabilidad financiera en el país. Los activos del sector bancario pasaron de 240% del PIB a finales de 2012 a 310% hoy, según el FMI; mientras que los mercados financieros parecen complacientes con los posibles shocks, ya sean éstos económicos, geopolíticos o climáticos.

En su reunión de otoño del FMI y del Banco Mundial que se realiza en Washington, los ministros de finanzas del G20 recibirán este viernes un ejercicio de advertencia temprana, donde el FMI presentará un escenario de desastre global si no se actúa para frenar el endeudamiento excesivo, el cual podría hacerse en dos etapas. El FMI ha señalado que mientras los mercados financieros siguen progresando, las tasas de interés siguen siendo bajas en la mayoría de los países, pero las deudas siguen subiendo.

El FMI advierte que la intensidad del shock que podría sufrir la economía mundial podría ser igual a un tercio del sufrido en 2008. El FMI está imaginando un rápido aumento de los tipos de interés a partir del 2020, una caída del 15% en los mercados y una caída del 7% en los precios de la vivienda, dentro del escenario que ha diseñado; por lo que al ejecutar su modelo econométrico, el resultado muestra una producción global que cae un 1.7%, en promedio; lo cual le permite afirmar que la intensidad del shock es igual a un tercio de la registrada en 2008, según el Fondo.

Seguramente el futuro nos depara más riesgos y nuevas crisis en una economía capitalista en trasformación constante, en busca de encontrar su equilibrio para impulsar el crecimiento y desarrollo estable; sin embargo, mientras este proceso de trasformación del capitalismo no concluya, las crisis seguirán siendo una de sus características, con consecuencias aún inimaginables e impactos considerables en el empleo y las condiciones de vida de los hogares. No obstante, lo mejor que se puede hacer ahora es prever y no dudar de este análisis del FMI.





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