Miércoles 28 de Junio de 2017
     

“Crucifican” redes sociales a Esteban Arce

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  • Premio patito de Periodismo a Matutino Express
  • “Descerebrados”, calificó a sus detractores
  • Telepatria,  poderoso púlpito en México

 

Agora Política
Jesús Yáñez Orozco

 

Apenas recibió el Premio Nacional de Periodismo del Club de Periodistas de México A.C. al programa Matutino Express de Canal 4 de Televisa  por abordar temas especializados en “orientación familiar”, las redes sociales, convertidas en virtual guillotina se fueron a la yugular de su conductor Esteban Arce Herrera, una suerte de clon de Donald Trump, por su discurso neofascista que, día tras día, esgrime con la bendición de Dios frente a las cámaras.

El pirruris Arce, Legionario de Cristo, ex futbolista, opositor feroz del aborto, se molestó por las críticas ácidas, la sorna de la que fue objeto, los insultos y los hirientes memes, lo que detonó la indignación en el gremio periodístico.

Y, harto, calificó de “descerebrados” a sus detractores durante la transmisión del programa, el pasado 7 de abril.

Argumentó, enfundado en toga y birrete de maestro virtual de alguna facultad de periodismo –aunque jamás ha sido reportero– que en el consorcio en el que trabaja no sólo se hace información política, nota roja, deportes o espectáculos, religiosa –y citó a la corresponsal de Televisa, hace casi 40 años en El Vaticano, Valentina Alazraki– sino también “con valores”.

Argumentó –tras recibir el premio, el 30 de marzo, en la sede de Filomeno Mata, en el Centro Histórico de la Ciudad de México–, como cruzado de la Edad Media, que él defiende a la familia y que por eso lo atacan. “A veces –puntualizó–, defender la familia se ha tornado un tema difícil. Incluso, defender lo obvio, a veces se convierte en un delito de odio”.

“Son 10 años de hacer un tipo de trabajo que está muy enfocado a defender algunos sistemas familiares y valores familiares y a eso agregamos noticias”, insistió.

Arce se miraba orondo y lirondo. Casi bendito. Sintió que tenía la Copa del Mundo de futbol en sus manos cuando recibió el diploma y medalla.

Al frente del programa desde marzo de 2007, entre quienes suelen verlo como fenómeno mediático, el comunicador exuda homofobia, misoginia, racismo, intolerancia… simpatía impostada.

Entre los comentarios de cibernautas y dardos envenenados destacan:

“México, donde matan a Miroslava Breach por hacer periodismo serio y le dan el Premio Nacional de Periodismo a Esteban Arce por parlotear”.

“Sabes que el Premio Nacional de Periodismo está valiendo madres, cuando se lo dan al homófobo, ultraconservador y retrógrada, Esteban Arce”.

“Premio nacional de periodismo a Esteban Arce? No mamen, y luego? del deporte a Kawaghi, de letras mexicanas a Jordi Rosado?”

“@ponchovpof @estarc62 La crisis solo existe en la mente, #JuezPorky considera que no hay violación, ¿que sigue, premio nacional de periodismo para Esteban Arce?”

También recibió duras críticas en el Programa Dispara, Margot, Dispara, de MVS. Sus conductores calificaron al ex futbolista de “troglodita”, equiparándolo con “prostituta arrepentida (que) es la peor de las puritanas”.

TVNotas, opositora a TV y Novelas –de Televisa– difundió en su portal el siguiente encabezado:

“Críticas destrozan a Esteban Arce por ganarse Premio de Periodismo”.

La reportera Sanjuana Martínez escribió en SinEmbargo que Arce recibió la “inmediata bendición” por este reconocimiento desde la cuenta de twitter de Regnum Christi Mx (@RCristi_Mx), movimiento apostólico católico de los Legionarios de Cristo, orden fundada por el pederasta Marcial Maciel, ideólogo de Televisa y creador del Teletón.

Entre el gremio periodístico se consideró un grave desatino, agravio, el reconocimiento que desató su incordio.

Pues mientras Arce obtenía el premio, en menos de un mes –además de Miroslava Breach, reportera de El Norte de Ciudad Juárez –cuyo dueño decidió cerrar en menos de una semana las ediciones impresas y digital– y de La Jornada fueron asesinados Cecilio Pineda Brito (Guerrero) y Ricardo Mounlui Cabrera (Veracruz).

De acuerdo a la información que obtuvo paginaciudadana.com, (http://clubdeperiodistas.tv/historia-del-club-de-periodistas-de-mexico-a-c), la “historia del Club de Periodistas de México, A.C.”, es dirigida por “no”  profesionales del periodismo. Advierte que ninguno de los dirigentes o administradores tienen cédula profesional en la SEP: Mouris Salloum George (director ejecutivo), Celeste Sáenz (Secretaria general), licenciada en piano.

El único reportero digno de recibir el premio fue Héctor de Mauleón, de acuerdo con veteranos comunicadores en sus crónicas. Tiene un valor agregado: escritor. Algo de lo que pocos pueden ufanarse en México. Por ejercer su oficio, incluso, recientemente recibió amenazas anónimas de muerte.

Con la representación de Enrique Peña Nieto estuvo en la entrega del polémico premio José Arnulfo Domínguez Cordero, director general de medios estatales de la Presidencia de la República.

Como resorte, el Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo –que entregó el gobierno en turno de 1976 a 2001, que terminó con el presidente Vicente Fox y desde entonces lo otorga la sociedad civil– se deslindó de este reconocimiento el mismo día de la ceremonia de entrega.

En un comunicado, aclaró que no tiene relación alguna con el Club de Periodistas de México. Aunque ambas son asociaciones civiles, puntualizó,  El Consejo Ciudadano otorga el Premio Nacional de Periodismo en distintas categorías, bajo “las premisas de autonomía, independencia, imparcialidad, pluralidad y responsabilidad”.

En su página web, argumenta que el “Premio Nacional de Periodismo” es un reconocimiento de la sociedad, y de los demás periodistas, a un trabajo de excelencia digno de ser emulado.

La reacción contra Arce refleja el hartazgo social hacia Televisa, propiedad de la dinastía Azcárraga, que comenzó en la década de 1950. Emilio Azcárraga Milmo, padre de Jean, se ufanaba se ser “guadalupano”, “soldado” del PRI y del presidente de la República.

De acuerdo el actor Héctor Suárez, un ejecutivo de la empresa –nunca menciona su nombre– dijo en que en Chapultepec 18, sede de la empresa, se hace televisión para “indios”. Aunque El Tigre, años atrás, decía que era para “jodidos”.

Sobre todo en la presente década, los cibernautas comenzaron a sustituir la telepatria por internet y, luego, las redes sociales. Y se refleja, de 2014 a la fecha, en el descenso de la venta de publicidad, por el bajo rating.

Llama la atención, en el marco de esta crisis financiera, que Azcárraga Jean haya prescindido de comunicadores en espacios titulares noticiosos como Joaquín López Dóriga y el mismo Víctor Trujillo, y su personaje de Brozo, la lépera –fuera de cámaras– Adela Micha,  y Dolores Ayala, entre otros. Que, de alguna manera, informaban. Pero se empecina en mantener a Arce.

Ni el fallecido Jacobo Zabludovsky, titular del noticiero 24 Horas durante casi 30 años  fue sometido a un linchamiento social pese a su línea propriista como sucedió con Arce. Tenía a su favor que él sí había ejercido el periodismo con la pasión y amor que requiere este ejercicio.

El Licenciado vivió en carne propia aquello que decía Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, que el reportero ejerce el oficio “más bello del mundo”, aunque se “sufre como un perro”. Algo que Arce desconoce.

En sus conferencias, Arce habla sobre la fe, que extiende a la pantalla. Una vez lo llamaron los ejecutivos de Televisa por una manifestación que había fuera de sus instalaciones en la cual pedían su cabeza. Él esgrimió que era responsabilidad de ellos cesarlo o no. Determinaron conservarlo por el alto rating de su programa.

Nunca en la historia de la televisión mexicana, que se recuerde –sobre todo en lo que va del presente siglo– alguno de sus personajes había sido cuestionado por el teleauditorio, como lo fue Arce, ante la falta de autoridad del gobierno mexicano para defender la laicidad constitucional.

No sólo Azcárraga Jean, sino los demás concesionarios que tienen permiso para la explotación del espacio aéreo, van a contracorriente del espíritu laico de la Constitución Política Mexicana. También se visten con ropas talares Ricardo Salinas Pliego y Olegario Vázquez Raña, dueños de TV-Azteca e imagen Televisión, respectivamente.

Han hecho de los sets televisivos, la Iglesia católica más poderosa e influyente en México.

Hace 15 años, en una exclusiva residencia de Cabo Bizcyane, Miami, donde Arce vivía con su familia, durante una entrevista, criticó a la televisora estadounidense CNN (http://www.lasnoticiasmexico.com/95420.html). Y se lanzó en contra de la periodista Carmen Aristegui –quien laboraba en esa empresa, ganadora a la fecha de una docena de premios de periodismo– por denunciar a sacerdotes pederastas, entre ellos a Marcial Maciel.

La acusó de “golpeadora” interna de las instituciones mexicanas de manera sistemática y que, según él sirve a los intereses de “manipulación y desestabilización” global.

“Un manejo hábil, pero diabólico”, satanizó.

Carmen, agregó, de “manera romántica, se ha posicionado como la periodista contestataria que va contra todo lo establecido (sic), al tiempo que ataca a toda institución que le incomoda. No se da cuenta de la manera tan burda en que es utilizada para sacar tajada a favor de la ultraderecha de EU”.

 

¿Quién es Esteban Arce?

esteban-arce-jotoEstudió relaciones industriales en la Universidad Iberoamericana y comenzó a adquirir fama en la televisión, durante la década de los noventa en el programa El calabozo, con Jorge Van Rankin, El Burro, famoso por echarse flatos ante las cámaras durante su participación en el talk show Big Brother, según se ufanaba. Durante siete meses, el polémico premiado, como marinero de un buque mercante, recibió baños de pueblo. Supo lo que era amar a Dios en la inmensidad del mar.

Lépero, alburero irredento frente a las cámaras, frustrado futbolista profesional –a los 23 años decidió colgar los botines, entre otros motivos, por el bajo salario que tenía–, Arce, quien recién cumplió 55 años, es férreo opositor del aborto y la legalización de la mariguana.  El set de televisión es su púlpito. Es un Norberto Rivera Carrera sin hábito. Suele aparecer ante las cámaras con escapulario al cuello. Si viviera, el padre Maciel –coinciden cibernautas– sería su fan número uno.

En videos en Youtube, plagados de banalidad y fanatismo religioso, se difunden sus charlas. Todas sobre su vida y qué la transformó. En el espacio ¿Por qué creer?, por ejemplo, dice que para sacar de sus casillas a su esposa, Nieves, comenta que era un “pecador estándar, light”. No entendía para qué servía la religión. Después, milagrosamente, lo descubrió. Y se hizo un “católico convencido”.

Fue tras una aparición Mariana en Bosnia Herzegovina. Descubrió poco después, tras ser testigo de un milagro –el de una niña posesa por el diablo que fue exorcizada–, que debía “hacer algo por la familia y la vida de un ser humano”. De ahí su discurso de fe, homofobia, antiaborto y contra la legalización de la mariguana ante las cámaras. Aunque sí condesciende con el consumo del alcohol.

Narra que su mujer perdió “cuatro o cinco” bebés (admite, apenado, desconocer la cifra exacta); algo muy “doloroso”; pero no precisa si fueron provocados o espontáneos. Quizá eso explica su recalcitrante aversión al legrado. Tiene tres hijos: Esteban, Marene y María José.

Desde aquella experiencia en Bosnia, le aterra aún más la película El Exorcista, dice en sus charlas. Por su tono de voz y pensamiento, Arce tiene el sello del Pirrurris, aquella célebre parodia de hijo de papi, estudiante de la Ibero, que hacía el comediante Luis de Alba, egresado también de esa casa de estudios.

Se “podía hacer la carrera sin abrir un libro”, ironiza.

Su madre, Consuelo, era catequista. José Luis se llama su padre. Le inculcaron la religión católica desde que nació y, luego, el deporte. Hizo la secundaria en  el Instituto México y la preparatoria en el CUM, marista. Fue una tortura la educación del bachillerato, reconoce. Pero le agradaba porque, dice, le daban más importancia al futbol que al inglés.

En la adolescencia deseaba ser jugador profesional.

Y lo logró. Llegó al Atlante cuando pertenecía al IMSS, a principios de la década de los ochenta. Ganaba 48 mil pesos, el peor pagado. Mientras que algunas de las estrellas, como el brasileño Evanivaldo Castro, Cabinho, y el polaco Gregorz Lato, llegaban a 500 mil pesos mensuales cada uno. Entre otros, ese fue uno de los principales motivos que lo hizo colgar los botines.

 

A finales de 2009 Arce fue severamente criticado cuando, durante una conversación con una sexóloga, preguntó varias veces si ser homosexual es “normal”.  Ante las cámaras ofreció disculpas por hacer fuertes críticas al movimiento gay y a la comunidad LGBTI.

El septiembre pasado, cuando se realizó la polémica Marcha por la Familia, fomentada por Provida, Arce fue fervoroso promotor:

“Fue una de las marchas más recordadas seguramente en esta Ciudad de México. Fueron ríos y ríos de gente.  Lo único que querían era levantar la voz para  hablar por el futuro de sus familias y el derecho a educar libremente a sus hijos, a sus niños y a sus nietos. Sin que se meta el gobierno”, censuró.

Intentó contrarrestar la iniciativa promovida por el presidente, Enrique Peña Nieto, con la cual se pretendía legalizar el matrimonio igualitario en todo el país, que Arce calificó de “una caricatura de la realidad” y querer hacer “natural” algo que es “antinatural (…) Queremos a la familia convencional. Queremos a nuestros viejitos.

Queremos a los niños no nacidos (…)”.

Por las tardes, a partir de las 18:30, de lunes a viernes, con un discurso similar, comienza su programa en Imagen Radio, de Olegario Vázquez Raña, zar de la industria mediática.

Estructura de Matutino Express

Dura tres horas y media, de 8:00 a 11:30 horas, de lunes a viernes, el programa tiene segmentos noticiosos, que Arce y los otros conductores leen en el telepromter, aderezados con comentarios. Igual que cuando presentan publicidad en vivo. Como la que ayuda a combatir la disfunción eréctil o corregir problemas auditivos, entre otros. Información deportiva es lo que más abunda. Las leperadas son una constante.

La línea editorial del programa está marcada por el discurso religioso de Arce. Que incluye a quienes aparecen a cuadro, como los colaboradores, hombres y mujeres, en grabaciones. Todos son fervientes católicos.

Los únicos miembros que permanecen desde el inicio del programa creado hace diez años son: Arce, Adriana Riveramelo, David Ramos, El Reporñero, y Enrique Muñoz, El Reporteronte.

El programa es, literal, de chacota. Tiene dosis de irreverencia, que raya en el espíritu barriobajero e improvisación de los conductores. Aunque se decanta en futilidad por el exceso de albures a lo largo de la edición. Sobre todo de Arce, cuando quiere hacerse simpático y lanza, ante las cámaras, palabras en doble sentido a sus compañeros, mujeres y hombres. Todos lo festinan.

Uno de los segmentos, de doble sentido, se titula, Chico, Grande y Mameluco. Ramos personifica a un agente de tránsito de la Ciudad de México, se apellida, en juego de palabras, El Teniente Rado.

Entre algunos hombres y mujeres destacados que han pasado antes las cámaras de Matutino Express durante una década, destacan, en deportes: Carlos Vela y Hugo Sánchez. Espectáculos, entre otros: Manuel Mijares, Emmanuel, Edith Márquez, Yuri, Ludwika Paleta, Eduardo Santamarina, Diego Luna. Política: Manlio Fabio Beltrones, Enrique Peña Nieto, Arturo Núñez, Eruviel Ávila y Ernesto Cordero.

En su libro Nación TV, la Novela de Televisa, editorial Grijalbo, 2013, el escritor Fabrizio Mejía Madrid, define en 11 palabras a la llamada telepatria,  y sus opiáceos sociales, al servicio de los poderes institucionales y fácticos:

“Religión y futbol son las dos piernas de la televisión mexicana”.

Sí: no tiene cabeza.

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