Lunes 24 de Abril de 2017
     

Futbol mexicano, maldición gitana

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Agora Deportiva
Jesús Yáñez Orozco

 

En el agridulce mar de tinta –industria mediática, prensa escrita, electrónica y redes sociales— que caracterizó la fecha 10 del balompié mexicano, llamada Liga MX, por el histórico paro de árbitros, que exigían castigo de año a dos futbolistas agresores de silbantes, que habían recibido sanción de 10 partidos— se ahogaron las declaraciones desesperanzadoras, por segunda vez en el presente año, del colombiano Juan Carlos Osorio: México carece de aspiraciones reales, en el corto plazo, de ganar una Campeonato del Mundo.

Incluso en el largo.

El director técnico de los Ratones Verdes, como se conoce popularmente a la selección nacional de futbol, coincidió con sus colegas, Ignacio Trelles, ícono del balompié nacional –a punto de cumplir 101 años de edad– y Ricardo Ferretti, estratega de Tigres, actual campeón de la Liga MX. Ambos han dirigido al Tri.

Impensable que México llegue a ser campeón del mundo.

Como, también, impensable era que el director técnico de una representación nacional, la más popular, osara reconocer públicamente que sus jugadores tienen posibilidades mínimas –mirado con optimismo— o nulas, de ganar un mundial de balompié, y que los dueños de clubes leyeran sus opiniones sin fruncir el ceño.

Osorio, con sus palabras, eclipso, fugaz, el síndrome de la conquista, desde el deporte más popular, del balón: lo españoles daban a los aztecas a espejitos por oro. Equivale al opio futbolero de que, a cambio de consumismo y control social, seamos el jugador “número 12” y nos pongamos la “verde”. Y porque, como sucede cada cuatro años, ahora sí seremos campeones del orbe.

Falacia que da un sentimiento de pertenencia, ante la orfandad social, debido a que han fallado las políticas públicas.

Hay 11 millones de mexicanos que, mientras tanto, mueren de hambre. Y se calcula que 80 por ciento de la población tiene alguna variable de pobreza.

Por segunda vez, el técnico sudamericano, se echó la soga al cuello con sus dardos verbales envenenados. Salvo que ocurra un milagro, y los dueños de la pelotita no lo despidan, luego de conseguir el boleto al mundial de Rusia 2018 –que, todo indica, logrará– irá al torneo en la ex URSS.

Necesitan alguien que siga vendiendo espejitos.

El pasado 14 de marzo, Marca.com comenzó con un epígrafe la entrevista con el técnico del llamado Tritanic, que lo desnuda como estudioso del balompié, durante su estancia en el Viejo Continente, para evaluar a la legión extranjera, mexicanos que juegan allá, para la siguiente ronda eliminatoria mundialista de la Con-caca-f:

Juan Carlos Osorio (Santa Rosa de Cabal, Colombia, 1961) ha estado recientemente en Europa casi tres semanas. Antes de marchar a México, pasó por la redacción de MARCA. Estuvimos con él unas cuatro horas, incluyendo una visita a la mejor librería deportiva de España, Esteban Sanz, donde ‘Juancar’ hizo acopio de una decena de libros de futbol.

Luego estuvimos en MARCA charlando del ‘Tricolor’.

En la foto que ilustra la entrevista se observa, por el estilo de dominar el balón, que alguna vez jugó profesionalmente. Fue en el deportivo Pereira, de su país. Pero una lesión cortó su carrera, cinco años después. Apodado el Predicador, El Míster, El Profe, El Recreacionista –porque gusta del entrenamiento recreativo—, Marca hizo la pregunta punzante, que difundió la prensa internacional, nacional y redes sociales:

–¿Qué le falta pues a México para ese ‘click’ entre ser un buen equipo y estar en la élite mundial?
(Osorio, desde la parsimonia que lo caracteriza, respondió al diario español, con los rayos argentinos en su pelo y barba incipiente).

–Sí nos faltan cosas. He tenido la ocasión de hablar de este tema con grandes hombres de futbol, como Bielsa, Sampaoli, Juanma Lillo, Valdano y otros, y ahora entiendo que a ese quinto partido mundialista hay que llegar cuando se juegue con la responsabilidad de competir a un óptimo nivel, y no siendo un ‘invitado’ a la fiesta, sino siendo protagonista. Sólo con esa responsabilidad adquirida, el factor mental será esencial. Y sólo así se podrá llegar al quinto partido.

Ahondó:

“Es un paso que debemos dar entre todos. Pero desgraciadamente, y ojalá se me entienda bien, México no tiene la competitividad que tienen las grandes selecciones de Sudamérica o Europa. En Concacaf no tenemos eso. No está Argentina ni Brasil. Sólo compitiendo contra ellos, das ese salto de calidad. Y no es el caso de México.”

Interrogado si los Ratones Verdes se creen más de lo que han sido, respondió el técnico colombiano a Marca, con una simbólica tarjeta roja en sus palabras:

“Que exijan en Brasil o en Argentina quedar campeones es normal. Y no sólo por la historia. Los brasileños tienen más de 100 jugadores en el extranjero. Nosotros tenemos 13 en Europa.”

Cantinfleó:

“Por historia esos países han ganado Mundiales o han jugado finales. Es coherente exigir títulos. Por historia, México no puede exigir títulos. Debemos aspirar a ello, eso sí. Si me lo exigen a mí, en particular, no tengo problema, porque es parte de mi trabajo, pero otra cosa es que esté de acuerdo o no. Tengo que aceptar esa responsabilidad que se me exige, pero…”.

Los zares del balón no perdonan la libertad de expresión. Son intolerantes, Tienen la piel delgada: de cristal. Más cuando afectan el pingüe negocio de la pelota. Suelen ser vengativos. Pero muuuuy vengativos. Hay un sinfín de ejemplos a lo largo de la historia.

El más emblemático fue el encarcelamiento, durante 12 horas, de Emilio Maurer, dueño del club Puebla y acusado de fraude en contra de la Federación Mexicana de Futbol, cuando fungía como presidente de la Primera División, en noviembre de 1993. Había osado arrancar el control omnímodo del balompié a Televisa. Desde entonces nadie ha intentado provocar la ira de los dueños de clubes.

Un ejemplo en el aspecto futbol cancha: desde 1923, a la fecha, han pasado por la dirección técnica del equipo mexicano 42 técnicos. Algo así como 2.2 anuales, en promedio, durante 94 años. Sólo dos tienen más de 100 partidos dirigidos: Nacho Trelles y Velibor Milutinovic. El primero con dos más: 106.

No hay, ni habrá, continuidad. Importa más el $ que el deporte.

 

Desde hace más de dos décadas, mínimo, la máxima aspiración de la famiglia futbolera en México –aficionados, jugadores, entrenadores, árbitros, periodistas y dueños de clubes– es disputar el quinto partido en torneos mundialistas. Algo que sólo ha hecho en dos ocasiones, como local: 1970 y 1986.

No aspira, ni suspira, a más.

Aunque siempre está latente la quimera: que sea campeón de chiripa, con ayuda divina. Como cuando ganó la medalla de oro en la Olimpiada de Londres 2012, tras vencer a Brasil.

Incluso, en 1990, los dueños del balón en México llegaron a echar mano de uno los técnicos, en el mundo, más emblemáticos. En 1978 había ganado el mundial al frente de la selección Argentina: César Luis Menotti.

No duró más de un año. Aunque, coinciden jugadores que estuvieron bajo sus órdenes, cambió la tibieza mental que los caracterizaba, por más deseo de triunfo, ambición, seguridad en la cancha. Como se dice ahora, les cambió el chip. Algo de lo que tocó, de manera somera, Osorio durante la charla con Marca.

Eso que los aficionados llaman, en abstracto, “garra”.

Desde entonces, sin embargo, México sufre una especie de maldición gitana. No ata ni desata. Antes y durante los torneos de la FIFA. Como ratones de Hamelín, los aficionados siguen al flautista –dueños de clubes, Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego y Olegario Vázquez Raña, de origen español, y de las tres televisoras más importantes del país, Televisa, TV-Azteca y, ahora, Grupo Imagen—convencidos de que, en efecto, ahora sí, serán campeones del mundo.

Desde el pasado 23 de enero, Osorio descalificó las declaraciones livianas del argentino Matías Almeyda, técnico del club Guadalajara, el más popular del futbol nacional, quien aseguró que México tiene lo necesario para ganar la Copa del Mundo.

En entrevista para la televisora estadounidense ESPN, el técnico colombiano hizo énfasis que la primera necesidad es “calificar sin sobresaltos” a Rusia 2018 y ser realista en las expectativas.

“Creo que es una opinión valiente (de Matías Almeyda). La admiro. Yo tengo mi propia opinión y creo que no es pertinente”, matizó.

“México tiene un grupo de 15 jugadores de muy buen nivel”, destacó Osorio. “Que estamos muy cerca de los 15 mejores de otros países con mejor nivel. Nos hemos ido acercando. Ahora, a partir de ahí, tenemos jugadores muy jóvenes que hemos ido consolidando, que México es un país difícil de hacerlo por la cantidad de extranjeros que juegan en la liga”, insistió.

“Pero en la medida que jueguen en sus clubes”, agregó, “vayan al extranjero y que en la Selección les ayudemos a ese proceso de consolidar, vamos aumentar de 15 a 20 y con 20 sí podríamos competir un nivel más arriba”, confió.

Reiteró que sus prioridades para el 2017 son calificar al Mundial de Rusia 2018, la Copa Confederaciones y la Copa Oro, en ese orden.

El seleccionador mexicano aclaró que el Tricolor tiene 15 jugadores de gran nivel que se acercan a los mejores de otros países, pero que todavía falta, debido a la cantidad de extranjeros que juegan en la Liga MX.

De los 474 jugadores registrados al comienzo del torneo de clausura 2017, 265 son nacionales y 209 extranjeros, hecho inédito en el futbol mexicano. Que, por cierto, tiene en las Chivas de Guadalajara como único de los 18 equipos sin futbolistas foráneos en su plantilla.

El único límite legal que tienen los equipos es incluir un máximo de 10 extranjeros y ocho mexicanos en la convocatoria de cada partido, con absoluta libertad para ponerlos a todos a jugar. Medida unilateral de los zares del balón, que ha sido severamente criticada, por propios y extraños, porque va en detrimento del nivel de la selección nacional,

Argentina, con 68, es el país con más jugadores entre las 14 nacionalidades representadas; delante de los 29 de Colombia, 21 de Uruguay, 19 de Chile, 15 de Estados Unidos, 14 de Paraguay, 10 de Ecuador, 10 de Brasil, dos de Francia y dos de Perú; y con uno cuatro países: Cabo Verde, Ghana, España y Honduras.

También Ferretti, actual campeón con Tigres, se sumó, en su momento, al debate que surgió tras las declaraciones de Almeyda, pero que ahora cobran relevancia, por lo que dijo Osorio al diario Marca.

Tuca, uno de los más exitosos y polémicos del futbol nacional hace más de dos décadas –ha dicho que los Ratones Verdes juegan partidos “moleros” en Estados Unidos, donde importa más el dinero– apuntaló las palabras tanto del técnico colombiano, secundando a Trelles. Y que, también se convirtieron en un baño de balde de agua helada para los tiranos del esférico en México, dueños de clubes.

“Para mí es absurdo: si no juego el quinto partido, ¿cómo puedo pensar en ser campeón del mundo”, cuestionó el Tuca en diálogo con ESPN, en referencia a los seis mundiales consecutivos que acumula el Tri sin alcanzar siquiera los cuartos de final del torneo.

Crítica que se sumó a la afirmación de Nacho Trelles, único técnico mexicano que ha conquistado 15 títulos nacionales e internacionales –con el récord de siete campeonatos de liga en torneos largos— quien también colocó en su exacta dimensión al llamado Tri, como irremediable campeón de la derrota.

Pero: ¿qué dijo Trelles?

En declaraciones a quien esto escribe, publicadas en el la revista Etcétera, número 174, mayo de 2015, y luego difundidas en páginas web, la entrevista comienza así:

En el dintel de la centuria, Ignacio Trelles Campos mantiene la lucidez y sabiduría de los antiguos filósofos griegos, pero del balón. Aunque también puede ser considerado tlatoani, Tata, del futbol nacional: es el máximo ganador de títulos de liga, dos copas del mundo en la dirección técnica de la Selección Nacional y posee el récord de partidos dirigidos en el balompié local, mil 83. Afirma, sin pelos en la lengua, que México “jamás” ganará una Copa del Mundo.

“Sólo en sueños”, ironiza.
–¿Por qué?
–No, imposible.
–¿Imposible?
–Sería absurdo, siquiera, pensar en ello. Porque la realidad la está uno viviendo. Afortunadamente el futbol me llevó al futbol del mundo. Conocí muchas partes: Europa, Canadá, Estados Unidos, toda Sudamérica, África. Se juega con el mismo balón, pero el futbol en todos lados es distinto”.
–¿Se soñó como campeón del mundo como director técnico de la selección nacional?
–Soñando, sí. Pero soñando despierto, no. Soñando despierto tenía que ser muy realista. Cuando soñaba con ser campeón del mundo no quería despertar.
–Porque usted estuvo en dos mundiales, en Chile e Inglaterra, ¿dónde sintió más cerca de lograrlo?
–Chile. No de ser campeón del mundo. Pero sí de mejorar lo que México había conseguido.

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–En ese torneo la representación nacional derrotó 2-1 a Checoslovaquia, equipo que resultó subcampeón mundial. Algo que ningún otro equipo ha osado hacer. Trelles tampoco se ufana. Cala su humildad y sencillez ante esa hazaña, que no es pírrica.
–Salvo el mundial de 1962 que usted dirigió, acaso ¿México es campeón de la derrota?
Breve silencio. Duele. Pesa.
–No necesariamente. Porque había equipos de un poco de menor calidad que el mexicano que quedaban eliminados a lo mejor antes. México tenía la virtud que daba sorpresas. Y hacía algo importante. Aunque nada más eso: participaba, puntualiza con resignación.
–¿México es eterno convidado de piedra? ¿Difícilmente es protagonista con aspiraciones reales de título en los mundiales?
–Así es. Y nadie podría decir por qué sucede eso. Habrá muchos puntos de vista pero no coinciden que establezcan por qué a México le sucede eso en el futbol.
–¿O será que tiene que ver, en gran medida, con la idiosincrasia, que históricamente estamos acostumbrados a la derrota, desde la conquista española?
–Sin embargo se acostumbra uno a ello. Entonces no hay problema con relación a esa realidad, que ahí está. Eso no solamente le pasa a México. Le sucede a muchísimos países que también practican el futbol y están peor que México. Pero estamos hablando de México, que es lo que nos importa.
–Como técnico en el Mundial de Inglaterra 1966 le tocó el apodo de los Ratones Verdes, de la autoría de Manuel Seyde, periodista de Excélsior, ¿es válido 50 años después?
Por primera vez cambia el tono de su voz. Con una ligera pátina de rencor escupe sus palabras.
–De ninguna manera. Tengo mi punto de vista con relación a periodistas y la que tengo sobre Seyde es de las peores. Pero así es México. Así es México.
–¿Entonces, esa etiqueta de Ratones Verdes no es aplicable a la Selección Nacional desde su punto de vista?
–En ese tiempo no. No cabe admitirlo. Porque practicaba un futbol más limpio. Claro, con buenos jugadores. Claro que no teníamos Pelés o ese tipo de futbolistas. Pero se jugaba bien
–Por su discurso deduzco, que en algún momento podría aplicarse el apodo de los Ratones Verdes al Tri
–No. De ninguna manera. Son cosas que se van dando que uno no sabe por qué salen a tono.

Futbol mexicano: lejos de dios, a los pies de la dictadura del balón: $.

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