Miércoles 18 de Octubre de 2017
     

Viste luto, la bandera de México

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  • Hubo consignas de un juego de futbol del Tri

  • Fracasa marcha por la dignidad y soberanía nacionales antiTrump

  • Gritos y pancartas contra Peña y el presidente de EU

Jesús Yáñez Orozco
 

Ciudad de México.- Son las 11: 30 de la mañana. Soleado domingo. Hay un detalle insignificante, que podría pasar desapercibido. Pero simboliza el sentimiento nacional de hartazgo, enojo, popular hacia los poderes institucionales y fácticos, en el marco de las dos marchas realizadas, anti Donald Trump, por la “dignidad y soberanía nacionales”, con un mismo destino: el Ángel de la Independencia con su brillante piel áurea. Una sale del Hemiciclo a Juárez y otra del Auditorio Nacional.

Un puñado de banderas de México, –40 por 30 centímetros, 30 pesos cada una, 1.5 dólares–, en una pequeña asta de pino cada una, yacen desmayadas en banqueta, bajo el abrasador sol invernal de mediodía, frente al emblemático monumento a la memoria de Benito Juárez, en irremediable mármol blanco. Una veintena de ellas, en vez del tradicional verde y rojo, están vestidas con un tono luctuoso: negro. En medio el escudo, con el águila devorando la serpiente, sobre el fondo argentino.

La escena es un pellizco al corazón y el pensamiento. Duele el dolor. Parece que asistimos a un velorio involuntario.

En el inconsciente colectivo e individual danzan cifras macabras que intentan dar un sentido al tono fúnebre del lábaro patrio sobre el cemento encendido bajo los mortales rayos del sol: más de 160 mil muertos de 2001, a la fecha en la lucha contra la delincuencia; 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa hace más de dos años; crónica violación a los derechos humanos de las fuerzas de seguridad, Ejército Mexicano, en particular, desde que el presidente Felipe Calderón lo sacó de los cuarteles a la calle en 2005 para combatir los cárteles de la droga; 11.5 millones que mueren de hambre en este momento; cerca de 280 reporteros, asesinados desde el siglo pasado, sobre todo de la década de 1970 a la fecha…

Significativo contraste: En la década de los 70s, la dictadura militar argentina, una de las más feroces de la época, dejó un saldo de 30 mil muertos desaparecidos.

Ahora con el valor agregado del discurso beligerante, neofascista, con la bendición de Dios, de Trump hacia los mexicanos y su gobierno.

Camina cancino el vendedor de banderas, enfundado en bermudas de mezclilla, playera de la Selección Mexicana de Futbol y tenis blancos, 1.70 de estatura y unos 80 kilos de peso. Rostro moreno. También expende bandederolas de tela alba con tres leyendas en negro: “Fuera Trump”, “Fuera Peña”, “Peña Renuncia”.

15 pesos cada una.

Son las que mayor demanda tienen. Luego la bandera tricolor. La enlutada tiene poca venta. De hecho, los marchistas, la miran con recelo.

–¿Por qué la bandera tricolor de negro? interroga el reportero.

Una mirada de desamparo e indefención se dibuja en su rostro, mientras lavanta del suelo el orgullo nacional.

–¿Por qué ha de ser? responde con otra pregunta.

Mira la incerditumbre dibujada en los ojos del reportero.

Agrega:

–¿Porqué ha de ser?: estamos de luto por todo lo que han hecho al país.

No dice más. Echa a correr, llevándose a cuestas el orgullo nacional. Ansía terminar su venta lo más pronto posible y huir de quemante sol.

 

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La marcha anti Donald Trump, por la dignidad y soberanía nacional auguraba aborto desde antes de nacer, pese al esfuerzo de las televisoras por llevar a término el parto. Bajo el lema Vibra México, una parte camina del Hemiciclo y otra del Auditorio Nacional al Ángel. Unos tres kilómetros de distancia hacia la columna de la Independencia. Se esperaban entre 100 mil y 200 mil personas. Sólo participaron unas cinco mil.

La magra asistencia se debe, entre otras cosas, a que un sector del pueblo, en redes sociales, está convencido que el mayor “muro” – que urge derribar– está dentro del país: los poderes institucionales y fácticos, donde campean corrupción e impunidad.

Además la propuesta fue ampliamente difundida por la adocenada industria mediática, Televisa, TV Azteca y Cadena 3, a la cabeza. Convocaban a la marcha en contra del presidente Trump, sin ápice de crítica el mandatario mexicano.

Porque, como alguien decía en la marcha: “el verdadero enemigo está en casa”: el PRI.

A diferencia de quienes parten del Auditorio, el trayecto del contingente encabezado por la señora Isabel Miranda Wallace, quien preside la organización Alto al Secuestro, fue cuestionada antes de arrancar la marcha y durante ella.

Algunos de los participantes critican su postura oficialista.

Recibe duros epítetos:

“Asesina”, “vendida”, “pañanietista”, “fuera Wallace”.

Desoye.

Mientras aguanta estóica, emula de la madre Teresa de Calculta, la andanada de preguntas de reporteros, como pelotón de fusilamiento, carabinas en mano –celulares, grabadoras y micrófonos.

Insiste, hastiada, que es un movimiento apartidistas, contra Trump, y que no es el espacio para descalificar al presidente Peña. Poco después de arribar al Ángel, 12:30, fue retirada por personal de seguridad, tras recibir amenazas.

Fue incontenible el enojo y hartazgo de la gente.

Retirados los reporteros, a unos pasos del Hemicilo, un ciudadano, 40 años de edad, sudoroso, rostro enrojecido por el sol, la cuestiona: ¿quién es el responsable de que México esté como está: Trump o los gobiernos priistas?
“Debemos denunciar todo eso, No podemos seguir callados: es por las malas políticas del gobierno hace décadas”, argumenta.

Revira, beatifica, impostada, la señora Wallace, harta de la monserga verbal de su interlocutor:

“Ahí tienes las cámaras: haz tu denuncia”.

Hubo un momento de tensión antes de arrancar esta caminata.

Marino Rodríguez –emulo de Juan Escutia envuelto en la bandera– de 78 años de edad, sombrero de palma para cubrirse el sol, increpa a una mujer cincuentona. Vestida como Adelita revolucionaria, cruzado su pecho con carrilleras simuladas de papel y cartón, y una cabeza ensangrentada de Peña, simulada, en la mano izquierda, lanza consignas e insultos contra el presidente de la República.

Hay empujones. El hombre apela a la libertad de expresión.

Argumenta, con el rostro desencajado, luego de que es retirado en vilo por un hombre fortachón:

“Como personas pueden decir lo que quieran contra Peña, pero o como presidente. Es, queramos o no, presidente de todos nosotros. Vine aquí porque dijeron que es una manifestación contra Trump”.

Se tranquiliza cuando alguien le informa que son dos marchas: una contra el presidente de EU y otra que exige que se acabe la corrupción e impunidad de la clase política nacional.

En una pancarta se lee:

“Queremos puentes, no muros”.

Y gritos:

“¡México sin PRI, México sin PRI!

Arranca la marcha. Va custodiada, por el lado derecho, de unos 30 policías, hombres y mujeres, desarmados y sin los tradicionales escudos antimotines. Una mujer obsequia manzanas a cada uno. Son devoradas en un santiamén. Algunos guardan el esqueleto entre sus ropas.

Muchos, vestidos de blanco, entonan el himno nacional, cuando andan el camino hacia el Ángel. Enchina la piel las estrofas: “mexicanos al grito de guerra” y “un soldado en cada hijo te dio”.

Hay otro referente involuntario que aparece en el inconsciente colectivo: constante alusión al ambiente de un partido de futbol de la selección Mexicana, el llamado Tritanic: Desde el himno nacional, la canción de Cielito Lindo (“canta, canta, y no llores porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones”) –una especie del himno a la derrota– hasta “¡Mé-xi-co, Mé-xi-co, Mé-xi-co… ra…ra…ra!

Algo impensable: el grito homofóbico de “¡eeeeeeeeeehhhhhh puuuuutoooo!”, de la afición mexicana, contra los porteros del equipo contrario cuando hacen un despeje desde su área chica.

Vendedores ambulantes hacen su agosto. Sombreros para exorcizar los endemoniados rayos del sol: palma, 20 pesos; papel, 10; tela, 15; refrescos al triple: 20 pesos. Tres quesadillas –papa, frijoles y chicharrón, con lechuga– 20. Nieve de limón –“que enchina la pestañas y alegra el corazón”, canta el nevero– 10.

En el trayecto, a un costado, sobre la acera de Avenida Reforma, 200 metros antes del Ángel hay un campamento de familiares y representantes de los 43 normalistas desaparecidos. Alrededor de las casas de campaña y algunos plásticos, para burlar el frío, están sus fotos en posters y pendones.

Alejandro Alegría, desde una improvisada oficina al aire libre, integrante del plantón permanente, por los 43 normalistas, instalado hace dos años y dos meses, resume lo que significa esta marcha en seis palabras:

“Gran mentira administrada por el gobierno”.

Suspende, con paciencia beatífica, la lectura de un grueso tomo de unas mil páginas.
Agrega:

“No debemos soslayar que la clase política es empleada de los grandes intereses económicos nacionales e internacionales: distintos rostros de una misma dominación. Nos dicen qué, creer, qué pensar, qué comprar; cómo y cuándo”.

Uno de los marchistas, desbalagado por una urgencia física, interrumpe el diálogo.

Con acento campirano, pregunta:

“Disculpen: ¿dónde puedo hacer de las aguas?”

Alegría, parsimonioso, indica que cruzando la avenida hay una plaza comercial, y que ahí hay baños para las personas.

Es gratuito”, aclara.

Ambos soltamos una risa cómplice apagada.

“Hace 20 años que no oía esas palabras”, confiesa Alejandro.

Arturo Cano, reportero del diario La Jornada, narra en su crónica de este lunes:

Como todos los convocantes destacados, el rector de la UNAM (Enrique Graue) abandonó el Ángel antes de las dos de la tarde. Le abrieron paso a empujones y gritos diligentes empleados universitarios. El rector se detuvo un momento, no para cantar Mexicanos al grito de guerra, sino para tomarse la foto con Casar y Morera, dos de las principales organizadoras de la marcha. Sonrieron, se abrazaron. Graue avanzó unos pasos para la entrevista callejera. Respondió con generalidades a la mayor parte de las preguntas.

–¿Cuándo se tomará la foto con los padres de Ayotzinapa, rector? –le preguntó este diario.
–No me la han pedido –respondió con el rostro endurecido.

Sobre Reforma, como es tradicional, se realiza el paseo ciclista, andan patinadores, corren hombres de todas las edades, algunos jóvenes en licras y el torso desnudo, abdomen granítico.

La marcha ‘‘apartidista, pacífica y respetuosa’’ parte del Auditorio Nacional, antes de la hora programada. En la primera porción de contingentes, detrás de la descubierta que encabezan personajes de la derecha —María Elena Morera (México Unido, amiga de Genaro García Luna, ex secretario de seguridad pública federal), María Amparo Casar (ex asesora del panista Santiago Creel en su calidad de secretario de Gobernación) y el encuestador Roy Campos (televiso)– dominaban letreros contra Donald Trump.

Uno que otro con referencias genéricas, tibias, a la corrupción y la inseguridad institucional. Ni nombres ni apellidos.

En una cartulina se lee:

“Urge derribar los muros de la desigualdad”.

Otra más:

“Fuck you Trump”.

El acto se prestó para la chacota: hubo quienes se tomaron la foto para la eternidad, con personajes que suelen aparecer en la pantallita, los llamados intelectuales orgánicos: Francisco Martin Moreno, Enrique Kruze, Ángeles Mastreta, Héctor Aguilar Camín, Héctor de Mauleón, entre otros, así como el priista –del partido en el poder– Enrique Graue.

También acudieron Juan Ignacio Zavala, cuñado del ex presidente Felipe Calderón, y el mismísimo Juanito, supuesto líder social vinculado a la izquierda, con todo y su banda tricolor en la cabeza.

 

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Al pie de la columna del Ángel casi medio millar de fotógrafos corren de un lado a otro para captar las mejores imágenes. Hay medios de comunicación de Estados Unidos, España, Francia, Colombia y Brasil. Parecen actores de película muda.

Tres helicópteros y tres drones de la policía capitalina, amenazantes, cuelgan de las nubes sobre El Ángel.

Curioso, una pancarta pide:

“defendamos nuestros cielos”.

Llama la atención la asepsia total, en torno a la figura del presidente Peña, de algunos de los principales diarios nacionales y sus portadas, que ilustra lo que dice Alejandro Alegría, vocero de los 43:

El Universal: Miles repudian políticas del presidente
Excélsior: Contra Trump en 18 entidades
El Sol de México: marchas de repudio a Trump registran baja participación
Reforma: marchan contra Trump en varias ciudades.

Quizá haya esperanza de que la bandera nacional, algún día, deje de vestir de luto.

pumaacatlanunam@gmail.com
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@kalimanyez





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