Jueves 17 de Agosto de 2017
     

El derrumbe de TELMEX

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José Luis Ortiz Santillán

La llegada de Donald Trump a La Casa Blanca y el cambio de la política colaborativa a la de la confrontación del gobierno de los Estados Unidos con el de México, ha hecho que la sociedad civil dejara en un segundo plano su rechazo a la liberalización del mercado de los hidrocarburos para hacer frente común a Trump. No obstante, está latente el cuestionamiento a la liberalización de los precios de las gasolinas, el diesel y el gas, componente fundamental de la reforma energética aprobada en 2013 y sobre la cual los ciudadanos no pudieron opinar en su momento.

La reforma energética, la financiera y la política, al igual que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), han sido obra de la clase política nacional y sus intereses. En todos estos temas que afectan la vida de los hogares, los ciudadanos no han podido opinar de manera directa; han sido los diputados y senadores electos, quienes en su nombre han decidido por ellos; a falta de las figuras del referéndum y el plebiscito en manos del pueblo.

Los casos del Brexit en el Reino Unido y del referéndum sobre la paz en Colombia han dejado claro el peligro de esos dos instrumentos de consulta popular en manos de los ciudadanos, al margen de los errores cometidos en su organización en ambos casos. Lo relevante de esos instrumentos de consulta, es que constituyen medios para el ejercicio popular del gobierno y un peligro para los intereses de una reducida clase política, la cual pocas veces está directamente vinculada con el pueblo y representa sus intereses verdaderamente.

La liberalización de los mercados y el retiro del control del Estado de ellos, siguiendo la lógica económica, debería conducir a la eliminación de las deformaciones en la formación de todos los precios, al dejar que sea la oferta y la demanda quien los determine; es decir, al permitir que sean las preferencias de los ciudadanos las que premien o penalicen a un producto determinado o a un servicio, en función de la satisfacción de sus necesidades, de la calidad y de su precio, en comparación con otros productos o servicios sustitutos; es decir, que satisfagan las mismas necesidades.

El proceso de desarrollo de industrial ha tenido como consecuencia inmediata el aumento de la competencia en los mercados y la ruptura de las condiciones de equilibrio perfecto, a raíz de la existencia de productos similares que satisfacen las mismas necesidades.

En un mercado imperfecto, las empresas en su lucha por maximizar sus beneficios, para diferenciar sus productos (En telecomunicaciones: Telmex, Total Play, Megacable, Axtel, Maxcom, Telnor, Izzi, Cablevisión, Bestel, Tele Cable, Enlace TPE, Infinitum, Izzi Telecom, Megacable, Telecosmo, Maxcom, Totalplay Telecomunicaciones y Telmex, ofrecen paquetes que constituyen una quimera.

O en la industria de bebidas gaseosas: Coca Cola, Pepsi Cola, Red Cola, Big Cola…) utilizan la publicidad, como un medio de manipulación de los gustos y preferencias de consumidores, a fin de ganar su elección de parte de los consumidores.

En las dos últimas décadas, la publicidad ha extendido cada vez más su poder sobre el mercado y hoy constituye una poderosa barreras a la entrada de otras empresas en las diferentes ramas y sectores de la economía, por parte de las empresas ya implantadas. Un claro ejemplo de ello lo brinda la empresa TELMEX, cuya publicidad sobre llamadas de larga distancia, locales e internet es muy amplia, y con mucho éxito, hasta hace poco tiempo, había limitado la penetración de sus competidoras en el mercado nacional.

Sin embargo, la liberalización del mercado de las telecomunicaciones y el aumento de la competencia, sobre todo el internet, le han brindado a los consumidores la posibilidad de usar los servicios de telefonía y acceso a internet con otras empresas distintas a TELMEX, lo que les ha permitido comparar precios y calidad del servicio.

De este modo, pese a la penetración del mercado por parte de TELMEX y el control de la infraestructura de las comunicaciones, cuyos servicios vende a las otras empresas, cada vez son más los consumidores que deciden dejar la antigua empresa estatal de comunicaciones vendida por el Estado al Ing. Carlos Slim, presidente del Grupo Carso.

La razón, el que su publicidad no se corresponde con lo que en la realidad ofrece a los consumidores ni con la calidad de los servicios.

En 2015, Izzi comenzó a ofrecer telefonía móvil y fija, más internet de 10 Mb, por 400 pesos; mientras que TELMEX dice ofrecer telefonía fija y 10 Mb de internet por 389 pesos, pero en la práctica sólo está dando por ese precio entre 1.6 y 2.8 Mb en ancho de banda, esgrimiendo falta de infraestructura para otorgar los 10 Mb prometidos, explicando que su publicidad dice “Hasta 10 Mbs” si su infraestructura se lo permite y la cercanía con sus centros de servicio; pero al final, no proporciona los 10 Mbs que ofrece.

Al igual que miles de consumidores en México he tenido diferentes experiencias con TELMEX. A principios de 2015, problemas con el alcance del Wi-Fi y la velocidad inestable del internet, además de mala calidad en la recepción de las llamadas, aunado a la ineficiencia de su personal para atender los problemas. Más recientemente, problemas con la velocidad y estabilidad del internet, el cual ha tenido velocidades de descarga desde 0.27, 0.33, 1.07 hasta 7.04 Mbcs como máximo, muy lejos de los 10 Mbcs ofrecidos.

Pero lo peor de todo, lo que afecta la eficiencia de las empresas y los negocios personales, es que la solución de esos problemas pasa por disculpas y promesas de solución en menos de 24 horas que nunca llegan, mientras las oportunidades de negocios se evaporan.

Una experiencia personal, para solucionar un problema he recorrido un camino tortuoso desde un reporte (40634840) el 24 de enero pasado que condujo al cambio de modem por otro menos eficiente, lo que abrió las puestas a otro reporte el 30 de enero (40763087) con Marlon Esquivel, al del 31 de enero (17483954) con Verónica Saavedra y a llamadas con Miguel Rueda, Jesús Beltrán, Héctor Varela y Linda Hernández (Casos especiales), porque TELMEX, inexplicablemente, me quitó el acceso a internet desde el 3 de febrero.

Los reportes por fallas en líneas telefónicas, mal suministro de internet y funcionamiento de Wi-Fi, pésima atención a sus clientes, son algunos de los problemas que están contribuyendo al derrumbe TELMEX, a la perdida de parte de su mercado frente a sus clientes, los cuales están buscando en otras empresas lo que no les proporciona, a partir de experiencias de sus amigos y de la publicidad de boca en boca, la mejor de ellas en la era de las comunicaciones.

Sí esto sucede en el área de las comunicaciones el día de hoy ¿Qué pueden esperar los consumidores con la liberalización de los precios de los hidrocarburos?. Definitivamente, serán insuficientes los supervisores de la PROFECO para sancionar o cerrar empresas que vendan, por ejemplo, gasolinas de baja calidad o litros incompletos.

Sí el camino de la liberalización del mercado de las comunicaciones ha sido un “viacrucis” permanente para los consumidores, después de varios años de haberse puesto en marcha ¿Qué le espera a los consumidores de gasolina, diésel, gas y electricidad?

En realidad, en condiciones de competencia perfecta, un mayor numero de competidores en los mercados y con reglas trasparentes para todos, sin corrupción por supuesto, debería llevara a que los consumidores accedan a productos y servicios a precios más bajos; no obstante, parece que ese objetivo seguirá siendo una quimera para los mexicanos.





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