Miércoles 24 de Mayo de 2017
     

Coca Cola, beso de la muerte

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  • “Cocacolo”, Enrique Peña, presidente de México
  • Murieron 14 mil 500 diabéticos, en 1980; casi 100 mil, en 2016

 
Agora Política
Jesús Yáñez Orozco

Suena a negra metáfora afirmar que Coca Cola es un beso de la muerte en México. Por su daño a la salud, se acerca a una especie Holocausto, sin campos de concentración. Sólo son necesarios dos letales gases: publicidad e industria mediática, Joseph Goebbles del siglo XXI –repetir una mentira hasta convertirla en verdad–, sobre todo desde la telepatria, a la sombra de la indiferencia del poder, la autoridad laxa e intereses económicos.

Y como Adolfo Hitler sedujo a su pueblo con su locura de la supremacía aria, similar cómo ocurre con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su discurso xenófobo, curiosamente, es socio de la llamada “bebida que todos quieren”, pero que es silenciosa asesina.

México –con alrededor de 121 millones de habitantes– es considerado campeón mundial de obesidad y sobrepeso, adulto e infantil, que se decanta en diabetes: más de 60% de la población la padece.

Hace décadas este refresco era conocido como “las aguas negras del imperialismo yanqui”. Y para que tengamos una somera idea de su penetración en los hogares, cada segundo se consumen cerca de ocho mil refrescos, que equivale a 1.7 billones al día, en más de 200 países.

De acuerdo con la página web de la Bolsa Mexicana de Valores, el 25 de octubre del años pasado, Coca-Cola FEMSA reportó un ingreso total de 42 mil 351 millones de pesos en el tercer trimestre de 2016, un aumento de 12.5% comparado con igual periodo del año pasado.

Destacados personajes han elogiado, hasta la ignominia, esta lenta cicuta.

Por ejemplo, Pelé, el ex astro del futbol, afirmó:

“Vayas a donde vayas, hay tres iconos que todo el mundo conoce: Jesús, Pelé y Coca Cola”.

“Viaja donde quieras, en cualquier parte del mundo, y te encontrarás con la Coca-Cola – en la ropa, en los signos, en los envases, en el arte – en todas partes”, advertía la actriz estadounidense Judith Evans.

Mientras, su compatriota, el escritor Henry Miller, estaba convencido que “sin Coca Cola, la vida es impensable”.

Pero también hay quienes la han denostado.

Por ejemplo, Tom Brady, quarterback de los patriotas de Nueva Inglaterra, campeones del último Superbowl de la NFL de Estados Unidos, y quien ha conquistado en cinco ocasiones este torneo, calificó de “veneno para niños” esta bebida.

En una entrevista realizada en octubre de 2015, acusó también a empresas de comida chatarra de mentir al pueblo estadounidense sobre sus propiedades alimenticias. El deportista es íntimo amigo de Trump.

En 2015 se dieron a conocer documentos que demostraban que, al estilo de los regímenes fascistas, Coca-Cola había financiado a un grupo de académicos de la Universidad de Carolina para fundar el Global Energy Balance.

Destacaban que la epidemia de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares no residía en lo que se bebe y come, sino en la falta de ejercicio.

Incluso, para reducir las campañas en su contra, ingenieros químicos de Coca Cola México investigan cómo reducir la mortal cantidad de azúcar, en la bebida, sin que pierda el sabor original.

Y parafraseo el refrán popular, que se aplica a los mexicanos, y dice: el pez por la boca muere. Algo parecido a lo que sucedió con los judíos en Auschwitz-Birkenau.

La mortal “chispa de la vida”, hace más de 50 años.

Una especie de Ángel de Exterminador.

¿Exagero?

No.

Salvo la mejor opinión del lector.

Aquí por qué:

En 1980, hubo 14 mil 500 decesos a consecuencia de la diabetes mellitus; en 2016: 98 mil 250. Cifra oficial escalofriante, asociada al Tratado de Libre Comercio de América del Norte –Canadá, Estados Unidos, y México— (TLCAN) firmado en 1994 por el presidente Carlos Salinas de Gortari, férreo defensor del neoliberalismo –que él detonó– y que hizo vulneró más la precaria salud de los mexicanos, con el ingreso de alimentos basura.

Para la Organización de las Naciones Unidas (ONU), TLCAN provocó en México el incremento en la disponibilidad y en el consumo del refresco.

Simultáneamente, resaltó, México empezó a enviar su mejor producción de vegetales hacia los países del norte, donde se paga mejor la producción.

Lo anterior, sumado a la mayor disponibilidad de alimentos chatarra, provocó que los mexicanos tuvieran una dieta desbalanceada con “comidas con alto contenido en grasas, sal y azúcar”.

El desequilibrio en la dieta, el sobrepeso y la obesidad ocasionan enfermedades como la diabetes, el cáncer y los padecimientos cardiovasculares, así como osteoporosis.

ONU advirtió año que para 2017, México gastará alrededor de cinco mil 600 millones de dólares al año sólo para atender los casos de diabetes, cerca de 120 mil millones de pesos, al cambio actual.

Según el Instituto Mexicano para la Competitividad, los costos sociales de la diabetes asociada al sobrepeso y la obesidad, en el país, ascendieron a más de 85 mil millones de pesos al año, alrededor de 4 mil millones de dólares.

El presidente Donald Trump insiste que desea echar abajo el TLCAN por considerarlo desventajoso para su país.

Los mexicanos bebemos 180 litros de Coca-Cola al año, per cápita, asociada a males cardiovasculares, según la organización el Poder del Consumidor que, prevé, que en 2030 la mitad de los decesos en el país ocurran por este tipo de enfermedades.

A escala nacional se consume el doble, y a veces el triple, incluso más, Coca-Cola que en los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México entre ellos.

En España, por ejemplo, toman en promedio entre 40 y 60 litros, igual que otras naciones europeas.

 

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José Narro Robles, secretario de Salud, literal, curándose en salud, como sacerdote sin ropas talares, echó su bendición al pueblo, desde el púlpito burocrático:

“No hay fórmula mágica contra la obesidad”.

Sí hay: retirar esta bebida del mercado.

Y se desgranan las cifras, mortaja involuntaria para los mexicanos:

Décimo lugar mundial en gasto contra la diabetes: con siete millones de enfermos. De los cuales sólo 1.7 recibe atención médica.

EL Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) alertó que México vive una pandemia de obesidad: 73% de los adultos y el 35% de los niños y adolescentes tienen sobrepeso u obesidad, es decir, en total 60.6 millones de personas (52% de los mexicanos) sufren de esta condición.

El sobrepeso y la obesidad (SPyO) es el principal factor de riesgo de discapacidad y muerte para los mexicanos.

De acuerdo con datos del Global Burden of Disease, el SPyO se asocia principalmente con diabetes y enfermedades cardiovasculares, pero también con trastornos óseos y musculares y algunos tipos de cáncer.

¿Por qué es importante?

Los focos rojos tienen encendidos cuatro rubros:

 

  • La obesidad genera altas pérdidas económicas y reduce la competitividad del país
  • Mayores costos al erario público para tratar enfermedades asociadas
  • Menor productividad laboral
  • Mayores gastos para la población y pérdida de calidad de vida

En contraste, mientras en otras naciones –Bolivia, Bélgica, Holanda, Francia e India a partir del 1 de marzo próximo— está prohibido tomar Coca Cola, el mandatario de México, Enrique Peña Nieto, en tercera persona, como suele hacerlo para eludir su responsabilidad, se ufanó:

“El presidente de la República toma Coca-Cola todos los días… Coca-Cola Light.”

El 8 de septiembre de 2016, durante la inauguración del Centro de Innovación y Desarrollo, que Coca-Cola construyó en la delegación Azcapotzalco, en la Ciudad de México, Peña, destacó que la estabilidad económica (¿?) del país es un referente para atraer inversión extranjera directa, y confesó, sin rubor alguno, que es un bebedor empedernido de sus refrescos:

“Yo soy un consumidor de sus productos, un consumidor cotidiano”.

Según versiones periodísticas, una sonrisa socarrona afloró en los labios de los directivos de la refresquera de aguas negras, cuando el mandatario habló de las bondades del producto.

Evitaron, incluso, desternillarse de risa cuando aseveró que era un alimento “saludable”.

La impopularidad del mandatario mexicano es tal, que se ha convertido en el hazmerreír en redes sociales. Existe un meme bloqueado en internet, de Peña Nieto, con la palabra PENDEJO en lugar de su nombre, ENRIQUE, en el envase de lata en sus manos.

 

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“Peñalandia”, definen con sorna su gobierno, analistas económicos y políticos, y pueblo en general. En el total descrédito, como nunca en la historia del presidencialismo mexicano, 88% de la población reprueba sus políticas.

En redes sociales, también, se convocó al “retó” de dejar de consumir Coca Cola durante enero y febrero de 2017, ante la falta de voluntad del gobierno mexicano para revertir la mortal ingesta de la negra bebida. Pero, por lo que se percibe, no tuvo mayor repercusión.

¿Cuánto nos cuesta la obesidad?

Más de 85 mil millones de pesos al año, según IMCO. De esta cifra, 73% corresponde a gastos por tratamiento médico, 15% a pérdidas de ingreso por ausentismo laboral y 12% a pérdidas de ingreso por mortalidad prematura.

Esto equivale a la mitad del presupuesto para la construcción del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México.

Estimamos, agregó, que cada año se pierden más de 400 millones de horas laborables por diabetes asociada al SPyO, lo que equivale a 184 mil 851 empleos de tiempo completo. Esto a su vez representa el 32% de los empleos formales creados en 2014.

Para una persona es 21 veces más barato cambiar de hábitos que tratar una diabetes complicada. El costo de un prediabético obeso que modifica su dieta y actividad física es de 92 mil 860 pesos en un acumulado a 30 años del diagnóstico. Sin embargo, si no cambia sus hábitos, por diversas complicaciones médicas puede llegar hasta 1.9 millones de pesos en 30 años, llevando a la bancarrota a su familia.

Para hacer estos cálculos, explicó IMCO, nos basamos en métodos similares a los que han usado los investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública, la Secretaría de Salud y el Global Burden of Disease. Todos los cálculos utilizan información pública y de sitios oficiales.

Recientemente se agregó otro efecto nocivo del abuso de la Coca-Cola que repercute en nuestros huesos, porque se ha descubierto que esta bebida lava el calcio de nuestro organismo, algo que afecta seriamente a nuestros huesos, dientes y aumenta los riesgos: osteoporosis. No son sólo problemas cardiovasculares en general, diabetes, en particular.

Frases mortalmente célebres de este refresco, a lo largo de la historia, y su año correspondiente:

1886: Disfrute Coca-Cola.
1929: La pausa que refresca.
1959: Coca-Cola refresca mejor.
1963: Todo va mejor con Coca-Cola.
1970: El sabor de la vida.
1976: Coca-Cola da más vida.
1982: Coca-Cola es así.
1987: Sensación de vivir.
1993: Siempre Coca-Cola.
2000: Vívela.
2001: La vida sabe bien.
2003: Coca-Cola, de verdad.
2006: El lado Coca-Cola de la vida.
2008: Desde 1886 repartiendo felicidad.
2009: Destapa la felicidad.
2014: Estas navidades haz feliz a alguien.
Sí: Coca Cola es angelical beso de la muerte.

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