Miércoles 24 de Mayo de 2017
     

Donald Trump inicia ofensiva contra México

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José Luis Ortiz Santillán

En el 2005, en Mar del Plata, Argentina, mientras el presidente Vicente Fox defendía junto a George W. Bush el Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA), se construía el muro fronterizo entre México y Estados Unidos, al que califiqué como “muro de la indignación”; entonces el presidente Fox dijo nada por la construcción del muro, defendía al presidente Bush frente a los que para él eran presidentes populistas latinoamericanos.

Hoy de nuevo el muro que comenzó a construirse en los años noventas del Siglo XX, vuelve a ser noticia; esta vez, porque no sólo pretende detener el flujo de inmigrantes ilegales a los Estados Unidos sino de mercancías y capitales, poniendo fin al sueño americano de México y al libre comercio. Con ello, Trump ha vuelto a México a su realidad latinoamericana, de la cual se venía alejando en las últimas décadas, cediendo su espacio a Brasil, Argentina y Venezuela dentro de la geopolítica regional.

Perolas las cosas no podían ser peor para el presidente Enrique Peña Nieto, los escándalos de corrupción, sus fallidas reformas económicas y los desaciertos en la implementación de la apertura del mercado de los hidrocarburos, le han provocado el rechazo de la población; y como si eso fuera poco, el gobierno que durante años fuera el principal apoyo para el mexicano, ahora le da la espalda y lo ponen al borde del precipicio, lo que nunca imaginó que pasara el presidente Peña Nieto y su gobierno.

A los esfuerzos mexicanos por salvar las relaciones comerciales con los Estados Unidos, que durante los últimos treinta años ha logrado construir cediendo frente a sus propuestas, les ha llovido una avalancha de amenazas por parte del presidente Donald Trump, las cuales ahora han desatado una tormenta cuyo desenlace final aún es impredecible, tanto como el impredecible Donald Trump.

Cuando todo parecía indicar que la tormenta desatada con la llegada de Trump al poder comenzaba a amainar para México, luego del anuncio de la visita del presidente Enrique Peña Nieto a Washington el próximo 31 de enero, para lo cual el Canciller, Luis Videgaray, y del Secretario de Economía, Idelfonso Guajardo, se había trasladado a Washington, el presidente Donald Trump jaló del gatillo de su Twitter para darle un tiro de gracia a las relaciones entre México y los Estados Unidos.

El presidente Trump planteo en su primer Twitter, que los Estados Unidos tienen un déficit comercial de 60 mil millones de dólares con México; por lo que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha sido un acuerdo unilateral desde su entrada en vigor, afectando los empleos y las empresas en su país.

En el segundo Twitter el presidente de los Estados Unidos escribió: @realDonaldTrump of jobs and companies lost. If Mexico is unwilling to pay for the badly needed wall, then it would be better to cancel the upcoming meeting” (…Si México no está dispuesto a pagar el tan necesario muro, entonces sería mejor cancelar la reunión prevista);luego dijo que “Mientras México no trate a Estados Unidos de manera equitativa y con respeto, una reunión es estéril”, con lo cual puso fin al sueño americano del gobierno mexicano de mejorar las relaciones con el nuevo gobierno de los Estados Unidos, provocando que el presidente Enrique Peña Nieto cancelara la reunión en un gesto de dignidad.

De este modo, Donald Trump ha puesto en marcha el enfrentamiento directo con México y su gobierno, sin que quede algo por rescatar. Sus amenazas de la construcción del muro fronterizo, el cual pagaría México a través de un impuesto del 20% a las importaciones, así como la expulsión de millones de mexicanos indocumentados prometida, ponen prácticamente fin a la esperanza de renegociar el TLCAN, el cual atrajo a México las armadoras de autos del planeta.

Con ello, el compromiso del presidente Peña Nieto de hacer que la economía mexicana creciera a tasas superiores al 5% se quedará para la historia y el crecimiento alcanzado en su sexenio, será menor al 2%, en promedio, haciendo de su retórica y sus reformas un triste recurso entre los ciudadanos, sobre todo en el 38% de los electores que apoyaron su elección. Pero quizá lo peor de todo pueda ser la salida de empresas y la perdida de miles de empleos; la llegada de millones de mexicanos indocumentados y el incremento de la delincuencia, del crimen organizado, problemas sociales que pueden llevar al país a un crisis social.

No obstante, en la diplomacia la reciprocidad es el arma por excelencia entre los países. Más que lamentar como Donald Trump está haciendo realidad sus promesas, en México se deberían de dar pasos para recuperar la independencia total respecto a los Estados Unidos, poniendo fin a la colaboración dentro de la Iniciativa Mérida, por ejemplo, devolviendo equipos, helicópteros y aviones que sólo han servido de medios para controlar al país.

Lamentablemente, mientras México sigue insistiendo en conducirse como parte de los países desarrollados del norte, intentando salvar las relaciones con los Estados Unidos, olvida al resto de Latinoamérica y el Caribe, que al igual que nuestro país serán afectados por la nueva política comercial y de inmigración que implementará Donald Trump.

La integración regional con los Estados Unidos y Canadá parece haber llegado a su final, pese a los esfuerzos que se hagan para salvarla. Sin duda, este es el mejor momento para hacer un frente común con los países de América latina y el Caribe, para volver los ojos al sur y dejar de esperar migajas del norte, hasta hoy resumidas en un mercado para las exportaciones nacionales y una puerta de salida para millones de mexicanos que no han recibido una oportunidad de desarrollo en México.





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