Miércoles 29 de Marzo de 2017
     

Cuba: La revolución enraizada en el pueblo

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José Luis Ortiz Santillán

 

Una semana de homenajes a Fidel debe bastar para que los enemigos de la revolución cubana y del socialismo, entiendan que la revolución no estaba en él, sino en el corazón del pueblo, el motor de la historia. La muerte física del Fidel no cambiará el rumbo de la revolución, la sabiduría del pueblo cubano la moldeará de acuerdo a sus necesidades y las circunstancias del pueblo, porque en Cuba sí hay una dictadura, la de la mayoría del pueblo cubano que dentro de sus sistema de gobierno continuará ejerciendo el poder.

Quienes esperaban la muerte de Fidel para ver desmoronarse la revolución y el socialismo en Cuba, ahora centra sus esperanzas en la política que despliegue hacia Cuba el presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, en los efectos del fin del bloqueo económico hacia Cuba y en las propias reformas que el gobierno cubano ha implementado.

El socialismo no ha podido desarrollarse mejor de lo que lo ha hecho hasta ahora en Cuba. La escasez de recursos naturales, el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos casi al inicio de la revolución, el desplome del bloque socialista y su desaparición, las propias crisis del sistema capitalista y sus efectos sobre la economía cubana, las crisis petroleras y las fluctuaciones de los precios del petróleo; todo ello ha incidido sobre el desarrollo del socialismo y el bienestar de los ciudadanos en Cuba. No obstante, pese a ello sus logros son irrefutables y evidentes para todo el mundo.

Los retos para el pueblo cubano y la revolución hoy se multiplican. Lo más importante es poder mejorar el desempeño de su economía, continuar creciendo y hacer que ese crecimiento se traduzca en más empleos y mejores salarios. Precisamente, la apertura económica y el restablecimiento de las relaciones de Cuba con los Estados Unidos, el fin del bloqueo, se puede traducir en un aumento de la desigualdad en los ingresos de las familias cubanas; entre aquellos con familiares en el exterior y los que no los tienen, entre quienes tienen ingresos en dólares y los que no los tienen.

El reto de la revolución es mejorar los salarios de los millones de obreros, de trabajadores, de empleados; hacer atractiva su permanencia en el país y desestimular su salida hacia los Estados Unidos; lo cual pasa por la revisión de la política migratoria estadounidense de “pies secos y pies mojados”, la cual le otorga la naturalización a todos los cubanos que llegan por tierra a los Estados Unidos y la deportación a los que llegan por agua.

Pero también, para que se pueda seguir profundizando la revolución y darle dignidad a los miles de trabajadores que han trabajado en la construcción del socialismo, los cuales han concluido su edad laboral y hoy están jubilados, se requieren mayores ingresos del Estado para que las pensiones le permitan a hombres y mujeres vivir con dignidad, satisfacer plenamente sus necesidades, no sólo de salud, sino de alimentación y esparcimiento.

La revolución cubana no desaparecerá con la muerte de Fidel, ni con la de Raúl o Ramiro Valdés, la revolución y el socialismo ha echado raíces en el pueblo y es él el dueño de su destino. Han sido 57 años de revolución, tiempo suficiente para tener una nueva generación de hombres y mujeres que crecieron, se educaron y aprendieron de la pedagogía socialista de Fidel; cuyo patriotismo y convicciones los ha mantenido en la primera línea deconstrucción del socialismo en Cuba; es sobre los hombros y mujeres de esa generación que ya descansa la conducción de la revolución cubana.

Cada hombre vive su momento histórico y es capaz de interpretar su realidad social para transformarla. A los millones de cubanos nacidos de la revolución, más del 70% de la población actual de Cuba, Fidel y los revolucionarios que los han acompañado en todos estos años de construcción del socialismo, les han dado las herramientas suficientes para seguir construyendo el socialismo sobre las bases que estableció Fidel, pero con su creatividad y visión innovadora, pues no existe un modelo tangible de sociedad para construir el socialismo, sino millones de ideas expuestas por los socialistas utópicos, los científicos y Fidel Castro, sobre esa nueva sociedad.

Evidentemente, en ese camino que seguramente no estará exento de dificultades, habrá errores, equivocaciones y quienes la fatiga los lleve al desencanto; pero al margen de ello, el pueblo cubano seguirá su marcha, algo que sólo le pertenece a él. Pero también, el pueblo y esos millones de jóvenes nacidos de la revolución, estarán ahí para defender con su vida lo que han hecho de Cuba hasta hoy.





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