Jueves 17 de Agosto de 2017
     

Fidel, transparencia y coherencia de un revolucionario

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José Luis Ortiz Santillán

En efecto, ha llegado el momento impostergable del que habló Fidel en su 90 aniversario, pero ¿Quién podrá borrarlo de la historia que ya la ha absuelto. En 1959, Fidel decía en uno de sus primeros discurso “Al fin hemos llegado a Santiago. Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado. Se decía que hoy a las 2:00 de la tarde se nos esperaba en la capital de la República, el primer extrañado fui yo… yo iba a estar en la capital de la República, o sea, en la nueva capital de la República, porque Santiago de Cuba será, de acuerdo con el deseo del presidente provisional, de acuerdo con el deseo del Ejército Rebelde y de acuerdo con el deseo del pueblo de Santiago de Cuba, que bien se lo merece, la capital. ¡Santiago de Cuba será la capital provisional de la República!”, precisaba.

Luego señalaba, “La Revolución empieza ahora, la Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros, sobre todo, en esta etapa inicial, y en qué mejor lugar para establecer el Gobierno de la República que en esta fortaleza de la Revolución; para que se sepa que este va a ser un gobierno sólidamente respaldado por el pueblo en la ciudad heroica y en las estribaciones de la Sierra Maestra, porque Santiago está en la Sierra Maestra. En Santiago de Cuba y en la Sierra Maestra tendrá la Revolución sus dos mejores fortalezas”, ahora los restos de Fidel, sus cenizas, descansan junto a los restos de José Martí, los dos pilares ideológicos de la revolución cubana y de pueblo cubano.

En ese mismo año, Fidel precisaba “Los primeros mártires de la Revolución Cubana, los primeros combatientes de la Revolución Cubana, los fundadores del Movimiento 26 de Julio salieron de Artemisa. La nación cubana tiene mucho que agradecerle a esta ciudad. De los 12 combatientes que iniciamos la lucha de nuevo, después de los primeros reveses, tres eran de Artemisa: Ciro Redondo, Julito Díaz y Ramiro Valdés…,hombres como estos son los que han hecho posible que por primera vez nuestra patria sea enteramente libre… La Revolución ha logrado ya su primera etapa: el derrocamiento de la tiranía. Hemos recobrado nuestras libertades públicas, hemos recobrado nuestros derechos, pero eso no es suficiente; queda mucho por hacer…”, continuaba.

Luego señalaba los obstáculos a la revolución ah decir: “Se quiere aislar a la Revolución Cubana. Se ha lanzado contra ella una campaña de descrédito internacional. Los eternos enemigos de nuestras libertades, los intereses que se oponen a la justicia porque saben que es un despertar de la conciencia de todos los pueblos de América Latina, quieren destruir nuestra Revolución. Saben que no es fácil porque hoy no pueden, como ayer, contar con la traición del ejército, porque los fusiles ya no están en manos de los guardias, los fusiles ya no están en manos de los que los habían utilizado para oprimir al pueblo y traicionar a la patria. ¡Los fusiles están en manos de los rebeldes, que quiere decir en manos del pueblo!”, planteaba.

En su primer discurso en el extranjero, durante su visita a los Estados Unidos en la Asociación Americana de Editores de Periódicos, el 17 de abril de 1959, decía: “Hasta mi llegada aquí,… Pensé inicialmente dirigir mis palabras en español, pero como quería hablar de manera clara, me preocupaba mucho el tener que hablar en un idioma que yo desconocía,..”, pero “recibí una impresión tan grata aquí por su gentileza, ustedes han sido tan bondadosos y corteses conmigo, que voy a tratar de hacer el esfuerzo de hablarles en su propio idioma, si ustedes me ayudan y, desde luego, si ustedes me disculpan.”, así establecía esa relación de amistad siempre con sus interlocutores.

Más adelante decía: “No sé lo que va a decir mi profesor de inglés. Tuve algunos profesores en la universidad que hoy día son embajadores, pero este no es el asunto del que se trata ahora, no me hablaron de asuntos de derechos. En aquel momento sabíamos que estábamos siendo atacados por algunos escritores, mientras otros nos defendían, había alguna confusión y algunas medidas del gobierno habían sido criticadas. A pesar de eso, decidí venir y contestar” señalaba Fidel.

Luego precisaba que: “No vine a hacer un discurso, vine, muy sencillamente, a hablar; porque cuando un hombre tiene un principio y cree en sus principios, cuando un hombre cree que tiene la razón y que su conducta es recta, nunca teme explicar sus actuaciones y nunca teme ni trata de disculparse o de que se le juzgue… Algunas personas han criticado a esta Asociación; a su joven Presidente también se le criticó porque se me invitó acá; tuvo que aceptar esas críticas y sufrirlas por el hecho de que yo venía; pero uno de los motivos de las críticas era por qué invitar a un dictador hoy a la Asociación Norteamericana de Editores de Periódicos. Y yo pienso que si los dictadores se enfrentasen a la opinión publica, si se decidiesen a venir para oír las expresiones de las personas, a hablar con la gente, si esos hombres que exprimen el sentir del pueblo y de los derechos de los pueblos, creyesen en la opinión pública en la libertad de prensa, si se decidiesen a hablar abiertamente los problemas, no habría dictadores en el mundo.”, afirmaba Fidel.

Refiriéndose a los Estados Unidos, el Comandante Fidel Castro decía en 1962: “El hecho mismo de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU)… No es la ONU lo que nosotros debemos criticar; lo que nosotros debemos criticar es la política de Estados Unidos y de los imperialistas dentro de las Naciones Unidas. Y lo que nuestro pueblo condena no es a la Organización, sino a los métodos que ha introducido en ella el imperialismo yanqui, a la política de chantaje demostrada ayer, presenciada por todo el pueblo de Cuba a través de la televisión, en las circunstancias mismas de ver qué hacía el delegado de Estados Unidos cuando la asamblea aplaudía. Porque en aquel instante el señor Stevenson, más que un representante diplomático, parecía un perro de presa vigilando, vigilando de una manera indisimulada, observando y anotando qué delegaciones eran las que aplaudían al Presidente de Cuba. Porque, desde luego, no solo aplaudieron a nuestro Presidente delegaciones amigas, delegaciones de países que nos han ayudado y nos han defendido, sino que las verdades pronunciadas por nuestro Presidente, recibieron también los aplausos de numerosos países que incluso figuran como aliados de Estados Unidos”, decía Fidel al referirse a los funcionarios del gobierno estadounidense.

En el XXXIV periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 12 de octubre de 1979, manifestaba “No he venido a hablar de Cuba. No vengo a exponer en el seno de esta Asamblea la denuncia de las agresiones de que ha sido víctima nuestro pequeño pero digno país durante 20 años. No vengo tampoco a herir con adjetivos innecesarios al vecino poderoso en su propia casa.”, refiriéndose a los Estados Unidos.

Luego hablaba a nombre del Movimiento de los Países No Alineados: “Somos 95 países de todos los continentes, que representan la inmensa mayoría de la humanidad. Nos une la determinación de defender la colaboración entre nuestros países, el libre desarrollo nacional y social, la soberanía, la seguridad, la igualdad y la libre determinación. Estamos asociados en el empeño por cambiar el actual sistema de relaciones internacionales, basado en la injusticia, la desigualdad y la opresión. Actuamos en política internacional como un factor global independiente.”, precisando que “la riqueza sigue concentrada en las manos de unas cuantas potencias cuyas economías, fundadas en el despilfarro, son mantenidas gracias a la explotación de los trabajadores y a la transferencia y el saqueo de los recursos naturales y otros recursos de los pueblos de África, América Latina, Asia y demás regiones del mundo”.

En 1981 Fidel planteaba: “…persisten en apoderarse las potencias capitalistas, para apoderarse de las materias primas y de los recursos naturales de las naciones y explotar a su población. Es inconcebible que un Estado socialista, que un sistema socialista pretenda apoderarse de los recursos naturales de otros países y explotar la fuerza de trabajo de otros pueblos. Eso es absurdo, está reñido totalmente con la concepción y con las ideas del socialismo. Es igualmente absurdo imaginar a los países socialistas, guiados por los mismos designios de los países capitalistas. Los países socialistas no poseen empresas trasnacionales, no poseen inversiones en ningún otro país; todo eso pertenece al capitalismo y pertenece al imperialismo. Si alguien quisiera apoderarse del mundo, con fines de explotación económica, únicamente pueden ser los países imperialistas.”, dejaba claro el Comandante.

Refiriéndose a la educación, Fidel precisaba que: “El colectivo de profesores de una escuela tiene que servir de modelo moral para el colectivo de alumnos. La autosuficiencia, la pedantería y la vanidad son manifestaciones de la ideología pequeñoburguesa, que nuestra juventud rechaza. Nuestros educadores tienen que ser ejemplos de la moral del socialismo y combatir resueltamente toda desviación que no esté acorde con los nuevos valores creados por la Revolución.” Afirmaba el líder de la revolución cubana.

Fidel decía que: “El socialismo no necesita la guerra. El socialismo vino al mundo con el Decreto sobre la Paz como bandera. Las armas son únicamente el recurso forzoso que nos impone la necesidad de defendernos frente a las amenazas y las agresiones del enemigo. Las glorias a las que aspira nuestro pueblo son las del trabajo creador. ¡Sabremos luchar por ellas! Ya los imperialistas y los guerreristas no pueden manejar a su antojo los destinos del mundo. Tienen que contar con el poderío del socialismo.” Y si bien el bloque de países socialistas en Europa se ha diluido, las ideas del socialistas siempre se opondrán a quienes quieren destruir el planeta y la vida en él.

Refiriéndose a la OEA planteaba: “Nos expulsaron de la OEA y adoptaron todo tipo de acuerdos contra Cuba partiendo del principio de que el socialismo era incompatible con el sistema americano, cuando ni siquiera todavía se había declarado el carácter socialista de la Revolución, y nos habíamos limitado a cumplir el programa del Moncada.”

Y sobre el socialismo en Cuba decía: “Se equivocan también los que imaginen que el socialismo en nuestra patria se puede debilitar, que podemos reblandecernos, que podemos ser destruidos desde dentro. Lo que demuestra la historia de 20 años es que el socialismo es cada vez más fuerte; sabremos cuidarlo y sabremos aprovechar la experiencia que han tenido otros: la de aquellos que comenzaron atacando a la URSS, que empezaron por el antisovietismo y cayeron de pies y manos en brazos del imperialismo; o la experiencia de los que descuidaron los principios del marxismo-leninismo.”, por que en Cuba Fidel no es la revolución, sino el pueblo cubano y el pueblo es Fidel.

El socialismo, señaló Fidel, “sembró a nuestra patria de escuelas, institutos tecnológicos, universidades. El socialismo nos llevó al primer lugar en la América Latina en el campo de la educación, ningún otro país latinoamericano puede decir hoy lo que puede afirmar Cuba; pero ni siquiera Estados Unidos puede afirmar que no tenga analfabetos,… el socialismo en el campo de la educación nos llevó al primer lugar en este hemisferio…El socialismo obró el milagro de liquidar muchas enfermedades y reducir el número de niños muertos en el primer año de vida a menos de 20 cada 1 000, algo que no puede proclamar ningún otro país en América Latina… El socialismo sembró a nuestra patria de hospitales, de policlínicos e instituciones de salud, que… ha colocado a nuestro país en el primer lugar, no ya entre los países llamados subdesarrollados de América Latina, sino incluso del mundo.” Precisó Fidel en 1981.

Es este el mejor homenaje a Fidel, rememorar sus ideas, las cuales harán que pese a su muerte física él viva entre nosotros, los que en él siempre hemos visto un ejemplo. En 1983, viviendo en Cuba, casi después de seis años, pensé que jamás podría estrechar la mano de Fidel, pero en ese año se efectuó en Santiago de Cuba el Acto Central por el XXX Aniversario del Ataque al Cuartel Moncada, lo que fortuitamente me permitió hacerlo; pero lo transcendental no fue eso, sino el poder escucharlo y palpar su amor a México.





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