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Reflexionando sobre las ideas de Beltrones

 

José Luis Ortiz Santillán

Manlio Fabio Beltrones no parece rendirse, pretende reposicionarse dentro de su partido y al lado del presidente Enrique Peña Nieto. Sí Manlio Fabio Beltrones pasa a situarse cerca del presidente en los próximos días, se podría dibujar un rediseño del gabinete y la definición de una estrategia política de cara a 2018, a fin de garantizar que el PRI se mantenga en Los Pinos.

Ello implicaría remover al secretario de educación y, por qué no, hasta designar a Miguel Angel Osorio Chong como el nuevo encargado de esa secretaría y de las negociaciones con la CNTE. Todo puede pasar, sólo hay que recordar que Beltrones ha planteado una revisión completa de las políticas seguidas por su partido el por el gobierno, una revisión que implica efectuar un diagnóstico certero para definir una estrategia y establecer un plan que le permita al PRI mantenerse en el poder.

Lo cierto es que Beltrones ha dejado claro que, mientras el presidente no le quite su apoyo el seguirá adulando sus reformas; así lo ha planteado en su discurso de renuncia, cuando señaló que “las reformas estructurales revolucionaron a nuestro país, todo ello contra los grupos que quieren derrotarlas que buscan regresarles los privilegios a los que más tienen… devolverles el control de la educación de nuestra niñez a los más violentos, echar abajo el nuevo modelo energético sin darse cuenta de la necesidad de perseverar en las transformaciones para alcanzar beneficios que se reflejen realmente en la economía de los que menos tienen…”, algo totalmente absurdo, pues esas reformas lo que han hecho es darle más privilegios a los que más tienen y han hundido en la miseria a los que nunca han tenido nada.

Para constatarlo, sólo basta ver el número de desempleados en Tabasco y Campeche por la reducción de la extracción de petróleo, el aumento de la pobreza en el país, la cual pasó de 53.3 millones den 2012 a 55.3 millones en 2014; el aumento de la inseguridad y la criminalidad en las zonas urbanas, unida al aumento del desempleo urbano.

Beltrones ha dicho que “las reformas constituyen una revolución en México, una nueva revolución en México modernizándolo y dándole las nuevas instituciones para el fortalecimiento de su vida democrática…”, pero en realidad las reformas aprobadas en 2013 no tienen nada de revolucionarias, ni han provocado una revolución aún en el país; sin embargo, la educativa podría incendiar a México y hacer de ello el motor que aglutine la inconformidad popular existente en todo el país.

Nada más ilógico decirle a los mexicanos que las reformas han provocado una revolución, cuando lo único que han hecho es terminar de abrir la economía al mercado y ofrecer facilidades a los inversionistas extranjeros para invertir en el país, evitando toda responsabilidad social frente a los trabajadores.

Afirmar que las reformas quieren ser derrotadas para devolverle los privilegios a los que más tienen, me parece desproporcionado; cuando han sido instrumentadas para abrir los sectores de las comunicaciones y de la energía a la inversión extranjera, con la esperanza de que ésa inversión sea capaz de impulsar el crecimiento de la economía y crear los millones de empleos que demandan los millones de jóvenes a diario, resultantes del “bono demográfico”.

Decir que las reformas fueron hechas para beneficiar a los pobres, es retórico, porque los pobres carecen de una tarjeta de crédito, de empleo y de ingresos, y ellas no les han dado hasta ahora empleos ni han aumentado sus ingresos ¿A caso ellos podrán acceder a créditos blandos o se beneficiarán de la entrada de empresas extranjeras a explotar los recursos petroleros del país, de las licitaciones para abrir nuevos canales de televisión, cuando los nuevos empleos ofrecen menos salarios y más trabajo?

Hay que tener claro que, las reformas le han dado más privilegios a los que más tienen, mejores condiciones para que los bancos comerciales recuperen sus créditos, para que se sigan beneficiando de las bajas tasas de interés del Banco de México, 3.5%, y sigan prestando a tasas que superan el 50% (HSBC, AmericanExpress); para que las empresas puedan subcontratar fuerza de trabajo vía offshoring, sin contraer responsabilidades frente a los trabajadores por su seguridad social.

La reforma educativa no tiene por objetivo realizar una revisión curricular para modernizar el sistema de educación del país, para ponerlo a tono con las necesidades del aparato productivo nacional; lo cual si hubiera sido una revolución en la educación. Pero no es así, la reforma en la educación básica y normal, pretende poner orden en un sector que constituyó un instrumento político del PRI; que funcionó de acuerdo a las normas y políticas establecidas por el partido. La CNTE es el fruto de esas políticas sindical dentro del SNTE, de la forma en que durante años se utilizó a ese sindicato con fines políticos, pero que se les salió de control y hoy tienen su propio partido político.

Por otro lado, el modelo energético del que habla Beltrones, está destinado a beneficiar a los empresarios, muchos de los cuales forman parte de la clase política nacional, pero no a beneficiar a los más pobres, los cuales carecen de acceso a la electricidad o están pagando tarifas y cobros indebidos e impagables a la CFE, sin que el gobierno o el PTI haga algo para impedirlo y legitimarse frente a sus bases populares.

No sólo la clase media sigue siendo afectada en sus ingresos por los aumentos en los precios de las gasolinas, sino que los más pobres del país, nunca podrán beneficiarse de una mayor oferta de gasolinas al precio que se venda, por una sencilla razón, porque no tienen autos. El modelo energético está diseñado para que los inversionistas extranjeros realicen los trabajos de investigación, prospección geológica y extracción de petróleo; para diluir las funciones de PEMEX y convertir a la empresa petrolera nacional en una oficina burocrática, reguladora, porque en otras condiciones tendría que ser PEMEX quien realizara esas actividades y diera empleo a millones de mexicanos hoy desempleados.

Algo aún más terrible es pretender defender un modelo de país que nadie conoce, México se continúa desarrollando por la propia inercia de su desarrollo. Beltrones afirma que no “claudicamos en el proyecto de modernización del país que nos propusimos o seguimos adelante, retrocedemos en lo que ya hemos alcanzado y permitimos que avance el populismo autoritario, violento y fracasado claramente en otros países, nos detenemos y le regresamos sus privilegios económicos o monopólicos a algunos, abandonando a los que menos tienen y están en la desigualdad y pobreza”, usando de nuevo a los pobres para justificar las políticas ¿a caso los pobres gozan de casas de más de 7 millones de dólares, de residencias en Paris o Miami, disponen de camionetas 4X4 y toman vacaciones en Marbella?

En 1910, la revolución estalló por que las desigualdades sociales llegaron al límite, porque los agravios en contra de los pobres, en contra de los que menos tienen se acumularon y porque esos pobres ya estaba muertos, tomar las armas fue su último esfuerzo para consagrar su aliento de vida para cambiar su suerte. Al final, los pobres son los que se alzaron en armas en el Frente Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, los que han organizado sus Autodefensas, los que emigran a los Estados Unidos, los que trabajan en la economía informal y se enrolan en el crimen organizado para sobrevivir. A los pobres no se les puede tapar con el dedo, ni someter, porque las cárceles no alcanzarían para ello.

Hablar de un proyecto de nación, de un modelo de país, de un México que Beltrones y su partido pretenden construir, parece un gesto de cinismo. Ni yo ni millones de mexicanos, y creo que Usted tampoco estimado lector, conocemos ese proyecto de nación. Beltrones ha dicho: “Entendámoslo bien, lo que está en juego no es la numeraria electoral, lo que está en juego es, ni más ni menos, el proyecto de nación para el Siglo XXI, lo que está en juego es el México que queremos, al que aspiramos para nosotros y nuestros hijos, no nos confundamos, no es simplemente la numeraria electoral… de este proceso electoral el PRI debe salir con la claridad de que lo importante es defender un proyecto de modernización que da futuro y viabilidad a nuestros hijos…”, subrayó. Ahora yo me pregunto si el México viable es aquel que heredará, no sólo la riqueza de que dispone la clase política, sino el gobierno a la descendencia de los políticos como está sucediendo ya.

Recordemos que el presidente Ernesto Zedillo, en su gobierno propuso a los partidos definir una estrategia de desarrollo y establecer políticas de Estado para alcanzar las metas de crecimiento y desarrollo del país, al margen de la alternancia política, en la construcción de un modelo de país. Pero sí en México no existe ni siquiera una política industrial, un acuerdo entre el gobierno, los empresarios y los trabajadores para impulsar el desarrollo del sector industrial ¿Cómo podemos hablar de un proyecto de nación, de un modelo de país en construcción?, cuando los ciudadanos han sido hechos a un lado por los partidos, convertidos en instrumentos para legitimar su poder.

Lo que se puede rescatar del discurso de Beltrones es su afirmación de que “los electores dieron un mensaje claro a políticas públicas equivocadas…” y en la urgencia de su llamado cuando afirma que “el PRI requiere establecer una más fluida relación con los gobiernos… retroalimentación en las agendas entre gobierno y partido…”, por que ello revela el divorcio de su partido con el pueblo que lo mantuvo en el poder durante años y que hoy ha cambiado su voto.

No cabe duda que ahora Beltrones se refugiará en Los Pinos para, junto con el presidente, redefinir el rol del PRI y de su gobierno en el contexto actual del país; sobre hablar de la necesidad de “generar un nuevo sistema político que permita alcanzar mayorías estables que otorguen a México gobernabilidad con estabilidad; ese es el gran paso para revitalizar la democracia, que nos traerá la verdadera transición política, más allá del muchas veces infuncional cambio de un partido político por otro, dejemos el ligero discurso de que son los partidos los que gana y démosle, como lo es, el triunfo a los mexicanos…”, porque no su pude representar a un pueblo cuando se es electo con el 38% de los votos de los electores.

Esas afirmaciones permiten inducir que dentro del PRI y del gobierno, están claros que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto carece de legitimidad, no ha sido elegido por más del 60% de los electores, sus políticas no representan las aspiraciones de la mayoría de los mexicanos, ni goza de su apoyo. Beltrones entiendo que es preciso una reforma política que garantice la legitimidad en cada elección y la estabilidad del gobierno; lo que implicaría establecer la segunda vuelta en las elecciones; sería mucho pedir la revocación del mandato y darle el poder a los ciudadanos sobre el gobierno.

Pero algo que debería preocupar a la clase política es el aumento de la pobreza y el aumento del distanciamiento de los ciudadanos de los partidos, lo que podría conducir a enterrar el sistema electoral actual y sus sistema de partidos, alimentados con el dinero público que requieren millones de mexicanos hundidos en la pobreza, presos de conciencia de los programas sociales y el clientelismo electoral.

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