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Balón perverso

 
– Medio siglo de uso político del futbol en México
– Con miras a las elecciones del próximo 5 de junio
– Aliados al PRI, confesos o no, los 18 clubes de la liga Mx

(“Los goles convertidos en la cancha son los goles en contra de los dominados”: Gerhard Vinnai, en su libro Futbol Como Ideología, editorial Siglo XXI)

 

En México el balón sufre perversión crónica. Desde tiempos inmemoriales ha estado a los pies del poder. Aunque siempre mete autogoles al pueblo. Más en época de elecciones, Sea para presidente de la República, gobernador o munícipe. Antes y durante –incluso después– vías sufragios, el esférico históricamente, se convierte en una poderosa arma. No sólo de control social, sino política.

El primer antecedente de este esférico uso ocurrió durante la Italia fascista de Benito Mussolini –1922-1943–, luego en la Alemania nazi, y cuyo oscuro espejo fue el mundial de Argentina 1978. Curiosamente se coronó el equipo anfitrión en un festín de balas muertos y desaparecidos –más de 30 mil, bajo la dictadura militar.

Más, con una agravante en México: el férreo control que sobre este deporte ejerce, hace 60 años, la empresa más poderosa de habla hispana, Televisa. En 1993 el entonces dueño de la telepatria, considerado el hombre más rico de América Latina, ya fallecido, anunciaba que “somos soldados del presidente y del PRI” y aceptaba, sin temblor alguno en su voz, que la televisión “es para los jodidos”. Algunos de sus ejecutivos coincidieron en afirmar, en fecha reciente, que está destinada, también, a los “indios”.

Aunque los dirigentes del balompié mexicano insisten en considerar “apolítico” este deporte –estipula en sus reglamentos la prohibición de externar alguna simpatía política o religiosa–, la realidad los contradice.

Una pálida prueba de ello es el club Veracruz, uno de los de mayor tradición en el balompié nacional, fundado el 9 de abril de 1943, hace 72 años. A unas horas de que se celebren elecciones para gobernadores en 12 de los 32 estados que conforman el territorio nacional, este cinco de junio, el presidente de los Tiburones Rojos, Fidel Kuri amenazó con mudar el equipo de sede si pierde la gubernatura el Partido Revolucionario Institucional –al que el premio Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa llegó a calificar como “la dictadura perfecta”, hace dos décadas.

El puerto Jarocho es una de las entidades más futboleras del país, con un profundo control priista. Pero corre el riesgo, como `pocas veces en su historia, de perder la gubernatura. Sobre todo por la corrupción e impunidad que han caracterizado al gobierno de Javier Duarte de Ochoa desde que comenzó su gestión en 2010.

De perder, sería la gota que derramó el vaso.

Con el ingrato valor agregado de que esa entidad del país se ha convertido en una de las zonas de mayor riesgo para el ejercicio periodístico en el mundo. De entonces, 2010, a la fecha, han sido asesinados 17 reporteros y fotógrafos.

Y Duarte ni siquiera se ruboriza. Igual que con el manejo discrecional del equipo de futbol.

El pasado 1 de junio la prensa nacional publicó la amenaza, que sonó a chantaje político entre la afición al futbol, en particular, y público, en general, que llegó desde Xalapa, capital del estado.

¿Su finalidad?

Coaccionar el voto a favor del PRI:

El equipo Veracruz “podría cambiar su sede deportiva”, en caso de que gane el candidato de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, advirtió a la afición y al entorno económico que rodea al balompié porteño, Fidel Kuri Grajales, administrador –no dueño– del club y diputado federal priísta.

En conferencia de prensa, sostuvo que si Héctor Yunes Landa, candidato de la alianza Para Mejorar Veracruz es derrotado por Yunes Linares (ambos políticos son primos hermanos) se llevará al conjunto a Sinaloa, Tamaulipas o Yucatán.

Kuri Grajales hizo estas declaraciones luego de que Yunes Linares adelantó, en uno de los debates, que de ganar la gubernatura del estado no mantendrá el subsidio que otorga el gobierno del estado al equipo.

Este tipo de apoyo, que en sentido estricto paga el pueblo, vía impuestos, lo reciben –en mayor o menor medida— los 326 clubes del futbol profesional mexicano: Liga MX, Liga de Ascenso, segunda y tercera divisiones dispersos por todo el territorio nacional. Amén de su velado –obvio a veces– apoyo en favor del PRI-Partido Verde.

“No me da miedo que no apoye al equipo”, presumió Kuri, “sino que es una persona con tanto odio, que se le ve: arrancó su campaña con descalificación, buscando a quién meter a la cárcel”.

Enjuició, con el rosario verbal en su pensamiento:

“Trae mucho odio en su alma”.

Advirtió:
“No es sano que una persona así gobierne Veracruz”.

Esgrimió que la presencia del equipo en la entidad significa una gran derrama económica para taxistas, restaurantes, hoteles y hasta para los ambulantes en el estadio Luis Pirata Fuente, que tiene un aforo de 30 mil lugares.

En 2015, como candidato a diputado federal por el PRI, Kuri Grajales prometió que construiría un nuevo estadio de futbol en Orizaba para su equipo, y con ello se abriría la posibilidad de que pasaran a la Primera División. Sin embargo, esto no ha ocurrido.

Tiburones Rojos fue saneado en la administración de polémico político priista Fidel Herrera Beltrán –actual cónsul en Barcelona–, y ya en números negros entregado por el gobernador Duarte a Kuri Grajales, en comodato de un año, plazo que ya venció.

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Duarte lo dio en “promesa de comodato” al “influyente” legislador Kuri. El convenio nunca fue ratificado por el Congreso estatal y, de hecho, ya venció, pero el diputado sigue lucrando con él, pese a que el club es de propiedad pública.

De acuerdo con versiones periodísticas, los escualos se convirtieron en un “regalo político” que pasa de mano en mano con opacidad y fuera de la ley. La condicionante es el apoyo irrestricto al PRI.

El PRI, desde 1929 ha detentado el poder en México –salvo la llamada Docena Trágica, cuando el Partido Acción Nacional ocupó la silla presidencial de 2000 a 2012— gracias a un efectivo control social mediante la compra de votos, que incluye el balompié profesional y que, con sus impuestos, vía los gobernantes, subvenciona el pueblo.

Y donde, incluso –en un hecho kafkiano–, sufragan hasta los muertos, aunque ya no sean aficionados al futbol.

Hay otro ejemplo de autogol político.

No fue fortuito –pese a que oficialmente se argumentaba lo contrario, por los llamados hombre de pantalón largo– que el partido entre los Ratones Verdes Turulatos (el Tri) y el pentacampeón Brasil hubiera sido programado a las 15:00 horas locales el 7 de junio de 2014, en Río de Janeiro, durante el mundial pasado de la Mafia-FIFA-Mafufa, cuando, acá, se efectuaban elecciones intermedias. Tres horas después cerrarían las urnas.

Dicho encuentro pudo haberse reprogramado. O cambiar el horario: de tres de la tarde a siete u ocho de la noche. No hubo voluntad política. En Brasil los partidos de la liga regular suelen terminar a media noche, incluido Río de Janeiro,

Encabezados por el director técnico, Miguel Herrera –apodado El Piojo sustituido en el cargo por el colombiano Juan Carlos Osorio, supuestamente por una riña con un comentarista de televisión Azteca– jugadores de la Selección Nacional hicieron abierto proselitismo en favor del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Que, por cierto, ni es Partido, ni es Verde, ni Ecologista, ni de México. Es propiedad de la familia González hace más de dos décadas, adlátere del PRI.

Quien vota por el Verde respalda al Revolucionario Institucional.

“Ponte la verde”, fue una intensa campaña publicitaria de la Selección Mexicana en prensa, radio, televisión y redes sociales. Invitaba a la afición a apoyar a la escuadra nacional. Pero se convirtió en un eficaz mensaje subliminal de apoyo al PVEM-PRI. Durante su participación en el mundial pasado, incluso, los Ratones Verdes utilizaron una playera alterna, negra.

Partidos de oposición y sociedad civil, hace años, ha exigido en vano que le sea retirado el registro al Verde por sus constantes violaciones a las leyes electorales.

Ese día, 5 de junio, se abrieron las casillas para dos mil cargos de elección popular, incluyendo nueve gubernaturas, 562 presidencias municipales, 16 jefes delegacionales en la Ciudad de México, 16 congresos locales y la Asamblea Legislativa del ex Distrito Federal, mientras que en todo el país se eligieron 500 nuevos integrantes para la Cámara de Diputados a nivel federal.

El gobierno, como suele suceder, echó la casa por la ventana: destinó cinco mil 356 millones de pesos para la decena de partidos políticos contendientes. Es la forma cómo “democratiza” la democracia.

Los partidos Acción Nacional (PAN) y Movimiento de Renovación Nacional (Morena) habían solicitado el cambio del cotejo amistoso debido al empalme con la jornada electoral, argumentando que mirar a la Decepción Nacional podría agudizar el abstencionismo en las urnas, que –según análisis políticos—favorecería al Verde y al PRI.

Héctor González Iñárritu,  director de la Comisión de Selecciones Nacionales, salió al paso de los cuestionamientos y definió al futbol mexicano: “es apolítico”.

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El entonces el propio titular de la FMF, Justino Compeán, ofreció al Instituto Nacional Electoral (INE) elaborar un spot con El Piojo Herrera para llamar a la ciudadanía a votar. Nunca se hizo.

Sin embargo, Herrera habría actuado, supuestamente, por iniciativa propia y sin respetar una obligada postura neutral, como figura pública, el 7 de junio.

Ese domingo, previo al juego contra Brasil, Herrera y algunos jugadores realizaron tuits en favor del Partido Verde-PRI. Violaron el reglamento que rige a la Femexfut y sus agremiados.

Incluso, en la conferencia tras el duelo ante Brasil, el Piojo se incordió cuando le preguntaron sobre sus menajes, en apoyo al Partido Verde, y regañó a su entrevistador:

“Qué lástima que seas periodista deportivo y preguntes primero por lo social y luego lo deportivo”.

Cantinfleó: aseguró ser un “tipo deportivo (sic), luego un ser humano (sic) y luego un ciudadano mexicano normal (sic), con expresiones que se pueden hacer sentir en una red social”.

Se le indicó que había veda electoral y el proselitismo estaba prohibido.
Herrera replicó:

“¿Y eso qué tiene que ver? Que el INE decida. No pasa absolutamente nada (…) es una situación personal, simplemente”.

Agudizo su cantinfleo:

“Le dije a la gente que votara, y también que yo iba por ellos (Verdes) nada más. No dije: ‘vengan todos, síganme’.
Yo les dije muy claro ahí, ustedes tienen su afinidad, pues vayan por la que tengan, investiguen. Hay gente que nada más está de detractora, pero tampoco se expresa por qué partido político votar”.

Curiosamente,  a Herrera se sumaron dos de los Roedores Tullidos: Oribe Peralta y Marco Fabián.

Su primer mensaje, a las 9:04, El Piojo escribió: “Apoyemos a la selección. Vamos con los verdes, no dejen de votar”.

En el otro, a las 12:12, tuiteó:

“Esta es mi decisión personal ustedes voten y manifiéstense por su preferencia pero no dejen de votar con tu voto gana México”.

En Rayuela, un mini editorial a manera de aforismo que aparece en su primera plana,  el diario La Jornada –supuestamente de izquierda– el lunes 8 de junio, censuró al técnico:

“Tarjeta roja para El Piojo Herrera. Su intromisión en el proceso electoral fue peor que de mal gusto”.

Peralta sugirió a las 9:54, antes del partido contra Brasil:

“¡Arriba México! Antes que nada…¡Vámonos a votar! Después, a ver a@MiSeleccionMX ¡Quiero un #MéxicoVerde #PonteDeVerde”.

Mientras que Fabián propuso a las 21:34 del día previo al encuentro contra Brasil:

“Pues tu eres el sabio, ¡opino lo mismo! Los niños de MX lo merecen. Tenemos que aportar a la solución #VamosVerdes”.

A las 15:12, Ciro Murayama, integrante del INE, autor del libro Economía y Futbol, donde, por omisión, exime a Televisa del manejo del futbol mexicano, tuiteó:

“La Comisión de Quejas.@INEMexico decretó medidas cautelares para que distintas personas conocidas dejen de apoyar en veda al PVEM x Twitter”.

Luego el INE, reconoció a las 17:43:

“Estos mensajes propagandísticos a favor del #PVEM ponen en riesgo la#equidad de la #contienda”.

Pero no pasó ni a mayores. Más que una sanción económica.

Punto.

Herrera recurrió a su florido lenguaje para justificarse:

“Esto me pasa por pendejo”.

E insistió en que no ha cobrado “un quinto” por esos mensajes. Aunque se calcula que obtuvo un millón de pesos por 34 palabras.

González Iñárritu, confirmó que tanto el director de la selección mexicana y los dos jugadores (Peralta y Fabián) serían sancionados con multas económicas que rondan entre los  mil 500 y los  dos mil salarios mínimos (105 mil 150 pesos y 140 mil 200 pesos).

Y tras el deprimente empate 0-0 con Bolivia, –cuando Herrera prometió que el llamado Tritanic disputaría la final mundialista– el diario La Jornada dedicó una segunda Rayuela:

“El Piojo Herrera dedica tanto esfuerzo a tuitear en favor de un partido político, que se olvida de los otros partidos… los de futbol”.

tzotzilyaoro@hotmail.com
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@kalimanyez

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