Martes 21 de Noviembre de 2017
     

La tele pública del DF.



M

ás de una cosa qué celebrar: Primero, encontrar una cita de Javier Esteinou, de quien mi amigo Javier siempre estuvo tan justificadamente orgulloso, como epígrafe del magnífico trabajo de la reportera –especie en extinción- Carmen García Bermejo, sobre el doloroso caso del Canal 21 del GDF; asimismo la sabia decisión de Enrique Peña de compartir la fórmula “primero los pobres” de Andrés Manuel, que el obispo Bergoglio también adoptó como suya; y el anuncio de una nueva fuente de trabajo periodística para finales de este año, el canal especializado de El Financiero y Bloomberg. Me gusta, dicen en fb.

Sobre el copioso compendio informativo que la compañera García Bermejo volcó en dos planas de la sección cultural de El Financiero el miércoles pasado, me limitaré a precisar que mi jefatura de información en Capital 21 se limitó a los meses comprendidos entre septiembre de 2007 a enero de 2008, cuando me hice cargo de la serie Periodistas en la cual hicieron favor de acompañarme Pepe Reveles y Sara Lovera. A partir de entonces fue desempeñada por Lourdes Álvarez y Edmundo Gutiérrez; a mediados de 2012 Lourdes se fue a trabajar a otra parte y Edmundo permaneció en el cargo hasta ser despedido por la señora Gómez Zalce, que hizo lo mismo con toda la plantilla original de trabajo a medida que quienes la integraban fueron dejando de ser útiles para ella. Por cierto, no ha pagado la primera semana de enero ni las ediciones correspondientes a ese mes de la serie Después de la letra, la palabra.

En principio el canal transmitió diariamente un noticiario vespertino y producciones vinculadas a los servicios del GDF a los capitalinos, así como de otras televisoras públicas extranjeras y nacionales. A partir de 2013 se constituyó una consistente barra periodística con producciones como Periodistas; Después de la letra la palabra, a cargo de Jorge Meléndez; Plaza de Armas, conducida por Ismael Carvallo; Diálogos entre mujeres, de Sara Lovera, Todas las voces, con Pepe Reveles; amén de una barra deportiva y otra de entretenimiento con profesionales reconocidos como la conductora Yasmín Alesandrini. Agregaría el trabajo esforzado y profesional de Alberto Castro en la radiodifusora La capitalina, parte del sistema de radio y televisión creado por Héctor Cervera Gómez para el GDF de Marcelo Ebrard que todo le regateó, mientras dilapidaba el presupuesto en el culto a su personalidad en televisa y tv azteca, y que Miguel Ángel Mancera aceptó entregar como pago de marcha a quienes llevan, a la fecha, tres meses de refreír la tarea del equipo fundador.

Pero estas no son sin puntualizaciones en el amplio, verídico y muy útil ensamble informativo que Carmen armó para las páginas 36 y 37 de El Financiero el miércoles 20 de marzo en curso. Mi reconocimiento, querida Carmen, a la seriedad e integridad profesional de un trabajo con raíz en la preocupación de que cosas tan divorciadas de la razón como las que amenazan la existencia de ese canal de la televisión pública, sigan sucediendo en este país ante la indiferencia de una burocracia sin conciencia del peso específico de los medios en una sociedad tan necesitada de su concurso. Gracias, compañera.

Para decir verdad, en el 21 se hizo lo posible y mucho más pero todo tiene un límite y en la clase de mundo que nos ha tocado vivir esa frontera depende de la disponibilidad de recurso financiero. Se disponía de todas las relaciones con las agrupaciones gremiales del país, del continente y del resto del mundo para establecer una red de corresponsalías con los más importantes cuadros profesionales de la Federación Latinoamericana de Periodistas y-o de la Federación Internacional de Periodistas, con las televisiones públicas de Ecuador, Venezuela, Cuba, Argentina, Nicaragua, Brasil, EU, Alemania, Italia, España, Francia, Rusia, Europa Central, la República Popular China y Taiwán, por reducir las referencias a las elementales. Y se debieron suscribir convenios con todas ellas. Lo que de ahí habría derivado habría sido la concreción de un proyecto real, verdadero, consistente, no el chapoteo a media piscina de alguien que no sabe nadar. Pero al entonces titular del GDF no le interesaba otra agua que las de sus propias playas, que por cierto ya no existen en el programa de trabajo de su sucesor. La pregunta es, ¿va a pasar lo mismo con Capital 21? rrb@red-ami.com





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