Martes 21 de Noviembre de 2017
     

¿Harlem Shake de Miguel Angel Mancera?



A

cepta acaso Miguel Ángel Mancera como suya la perpetración de incoherencia y chabacanería que es el Harlem Shake instalado en la pantalla de Capital 21, continuará con la indiferencia del gobierno de Ebrard ante el esfuerzo de una comunidad de trabajo que consumó la hazaña de dar un canal de televisión al GDF? Imposible hacer oídos sordos, ojos ciegos, sensibilidad anulada, ante tanta irresponsabilidad. ¡Por favor, señor Mancera, haga usted algo en defensa del patrimonio de los contribuyentes en vez de permitir que siga fluyendo hacia el drenaje!

Con las uñas, saliva, unos pocos centavos escatimados por una burocracia trazada por el más avaricioso prestamista Shylock, con palos viejos disfrazados de muebles en los espacios vacíos del subaprovechado centro cultural Futurama en la inhóspita delegación A. Madero concesionada a Víctor Hugo Lobo Román, pero con el reconocido talento y la cultura derivada de la vasta experiencia del cineasta Héctor Cervera Gómez y su franca vocación de servicio, y un pequeño grupo de colaboradores entusiastas, conocedores de su materia de trabajo, Capital 21, el aire limpio que México quiere respirar, fue instalado en la red de la internet con tiempo suficiente para transmitir en vivo el primer informe de Marcelo Ebrard al frente de la administración capitalina.

Las condiciones cambiaron, pero para mal. Las restricciones cada día fueron más, la imposición de actitudes reñidas con la razón, con el sentido común, y sobre todo con la decencia elemental en el absoluto irrespeto a la dignidad de las personas y su condición de trabajadores tuvieron como primer fruto la ruptura de la relación laboral con Héctor Parker, el exdirector de Canal 11 y del sistema de radio y televisión oaxaqueña y tlascalteca a quien Cervera Gómez había invitado a sumarse al original equipo de trabajo.

Transcurrido el primer año se había consolidado una barra periodística con la profesionales con trayectoria respaldada por la huella dejada en las hemerotecas y los archivos, o lo que de ellos han dejado en las radios y televisoras públicas de este país las devastadoras burocracias en cuyas manos han transcurrido durante los años recientes, gente como Sara Lovera, como José Reveles, como Jorge Mélendez, Ismael Carvallo y quien esto escribe, aceptaron la miseria financiera de la relación contractual porque la calidad humana y profesional de Héctor Cervera, su respeto irrestricto a la libertad de expresión, compensaban sobradamente la penuria impuesta por los cuenta chiles del zócalo.

Mire usted lo que Álvaro Cueva, un conocedor de excelencia, si los hay, en esta materia, dijo sobre el tema en el diario Milenio: En 2007, Marcelo Ebrard, valiente, retando a la autoridad entrante, a la autoridad espuria que le cerró las puertas para tener un medio público como Once TV México, sacó una señal de televisión por internet.

Esa señal fue creciendo y cumpliendo con todos los requisitos legales hasta que se convirtió, en 2011, en un conglomerado de medios digitales bajo la dirección de uno de los más grandes expertos en medios públicos de nuestro país: Héctor Cervera. Héctor hizo, de la nada, un portal, un canal de televisión 100 por ciento incluyente, con su propia propuesta ideológica y con una larga lista de producciones propias, una estación de radio por internet y le ofreció a Marcelo la posibilidad de convertir aquello en algo todavía más espectacular.

En lo que concierne a televisión, para febrero de 2011 ya había una señal de prueba en la frecuencia digital 21.1 del Valle de México y se puso tan buena que para el primer trimestre de este año más de un periódico anunció su inauguración. Había y hay noticiarios con un giro completamente diferente a los que estamos acostumbrados a ver, figuras de todos los orígenes y generaciones y programas que ya los quisiera el Canal 34 para un día domingo.

Pero algo misterioso pasó que a Marcelo Ebrard le dejó de interesar esto, le redujo el presupuesto de una manera violentísima, dividió a estos señores entre dos edificios ubicados en puntos muy diferentes y alejados dentro del Distrito Federal y hoy ni siquiera tienen líneas telefónicas.

Capital 21 hizo, con la décima parte del presupuesto del canal 30, mucha más producción que la mayoría de todos los medios públicos del país. Fue el único canal que transmitió en vivo y completo el famosísimo debate del #YoSoy132, tuvo programación especial durante los Juegos Olímpicos y ya hasta había conseguido telenovelas. Y de premio le bajaron todavía más el presupuesto de 2013 como para matarlo, como para meterle el pie a Miguel Ángel Mancera. ¡No se vale!

Capital 21 debería ser el refugio de la gente que sueña con la democratización mediática, tiene el mercado potencial más grande de todo México. ¿Y dónde está? En la nada, agonizando mientras Marcelo Ebrard se toma fotografías con Felipe Calderón. No puede ser. 2012-11-04 Ojo por ojo, El error de Marcelo, Álvaro Cueva, Milenio diario. Hasta ahí Álvaro Cueva. Ahora asómese en www.canal21.df.gob.mx a esa pestilencia con imagen y audio que llaman el Harlem Shake de Capital 21. Señor Mancera, ¿no piensa usted hacer nada? ¿Nada? rrb@red-ami.com





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