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Para eso es el pinche poder…

Q

ue chingaos, para eso es el pinche poder”, fueron, lector, algunas de las miles de expresiones del ex gobernador veracruzano Fidel Herrera Beltrán, —“el Zeta 1”, según lo denomina Miguel Ángel Yunes, uno de sus mejores amigos— al referirse a lo que hay que hacer para ganar las elecciones realizadas en su tiempo y ahora, las próximas en julio venidero.

Hay que ver para creerlo, aquél joven modesto, humilde de origen pero muy bravo oriundo del sur de Veracruz, él dice haber nacido en Tlacotalpan, surgido a la política con un par de enjundiosos discursos durante la campaña de Luis Echeverría, conmovieron al entonces candidato presidencial, prisita, desde luego y en esas tropicales tierras decidió el futuro político de ese efebo que, vaya si lo tuvo.

Fidel llegó al movimiento juvenil del PRI de donde por su indudable talento y dotes de oratorias fue candidato a diputado federal por su natal distrito, a la LXIX legislatura en la que sin duda brilló y de ahí, a casi todos los puestos de responsabilidad política para su partido. Se sabía entonces de que a su paso iba acumulando una fortuna aparejadas a las mieles “del pinche poder”.

Tuvo desde luego, algunos tropiezos, señalamientos fundados y probados en su contra la mayoría los cuales fueron de origen económico, imputaciones en su contra que no fueron óbice no obstante para su ascendente carrera. Ambicioso, Fidel comentaba en cortito que su meta más deseada era ser gobernador de su natal estado y así llegó, con muchas acciones electoreras que fueron evidenciadas en todos los medios pero, al final se impuso y gobernó a sus anchas, ¿Cómo si no?, “ para eso es el pinche poder”.

Durante su gestión los medios que no se prestan a servir de tapete del sistema, muy particularmente la revista Proceso con el eco formidable de algunos electrónicos noticieros y programas de radio y televisión, especialmente destacado MVS con Carmen Aristegui publicaron fotografías películas y grabaciones donde se veía con frecuencia al ex gobernador acompañado de discutidos y discutibles personajes señalados como barones de la delincuencia organizada, que habían asentado en la entidad cuarteles, gente y acciones.

Se dijo y se probó que varias regiones de Veracruz estaba ocupada por los Zetas, tanto, que uno “de los mejores amigos de Herrera Beltrán”, lo señaló como “El Zeta Uno”, algo que no fue ni desmentido ni desvirtuado por los formidables medios de comunicación a su alcance y así se fue grabando en la opinión pública como alguien al que pronto habría de rendir cuentas ante la justicia.

Fidel terminó su gestión en medio del escándalo dejando a un sucesor a modo, aquél que no tuviera las agallas para discutir o señalar malamente su paso por la gubernatura veracruzana, a Jorge Duarte, de quien sólo sus allegados escacharon algunas veces denuestos por la situación de criminalidad, una de las más altas del país que dejó su jefe y protector, además de una de las más considerables deudas registradas en la República, males que por otra parte, al cobrar fuerza mediática, frustraron y hasta ridicularizaron las declaradas ambiciones que el ya no tan joven veracruzano manifestó por llegar a la Presidencia de la República, de las cuales hasta en su partido escuchó denuestos y rechazo absoluto a la sola posibilidad de que peleara, al lado de Peña Nieto y Manlio Fabio, la candidatura del tricolor para la grande. En Veracruz perdió el PRI en las elecciones presidenciales, es más, fue apabullado por PAN y PRD.

De esa manera, el moreno veracruzano desapareció de los medios o casi, porque la semana pasada su presencia fue reclamada por el gobernador Jorge Duarte para que, durante una muy sonada reunión con legisladores locales y nacionales de esa entidad, trazaran la estrategia política para que su partido arrasara en las próximas elecciones locales donde el mandatario actual, ya por consejo y con apoyo de su benefactor, intentara disolver la proyectada y anunciada alianza entre el PAN y el PRD para la contienda política.

Fidel Herrera Beltrán, así, hizo glorioso su retorno a Veracruz, atrás quedaron los señalamientos de connivencia con el crimen organizado, fotos, grabaciones y videos y cientos de reportajes miles de indicios que pudieron ser pruebas indubitables en un proceso no se toman ya en cuenta. La deuda pública en que se encuentra el estado y que pagará el pueblo, que ya está pagando el pueblo, pues… ¡al carajo! porque que chingaos, para eso es el pinche poder”

lemb391110@gmail.com

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