Miércoles 3 de Septiembre de 2014

     



Peña Nieto: nueva etapa

Peña Nieto

Enrique Peña Nieto

Rubén C. Jáuregui

Mucha gente está convencida de que el virtual presidente electo, Enrique Peña Nieto, ganó la elección con un esfuerzo extraordinario dirigido a superar la percepción de una considerable parte de la sociedad –aprovechada y propalada intensamente por sus rivales– de que representa una vuelta al pasado con un partido autoritario y corrupto.

El mexiquense luchó denodadamente contra esa percepción y fijó postura y aspiraciones en un manifiesto que dio a conocer poco después del amargo episodio de la Ibero, y que reiteró en una alocución posterior ante la asamblea priista. No habrá vuelta al pasado y haré un gobierno democrático, respetuoso de derechos y opiniones, dijo entonces; no habrá espacio, además, para los corruptos, y quienes no estén de acuerdo, no caben en este proyecto.

Con todo, en medio del fragor de la batalla eleccionaria, el alcance de su respuesta no fue aparentemente aquilatado en todo su valor. La duda persiste en ciertos grupos, por supuesto fomentada tanto por críticos legítimos del priismo como por protagonistas interesados hasta las cachas.

Una evidencia de que el futuro mandatario considera el asunto como una cuestión de vital importancia es el hecho de que lo haya incluido como uno de los principales temas del discurso que pronunció tras el anuncio por el cual, la noche del domingo, el IFE lo declaró prácticamente como el ganador de la silla presidencial.

El primer mensaje de Peña en tal circunstancia, que sin duda reviste una gran importancia para quienes están interesados en los enunciados y acciones de quien encabezará el gobierno del país durante seis años, abordó, en efecto, la definición política de su gobierno y su alejamiento de las viejas prácticas priistas, y además, la necesidad de la unidad política del país.

Obviamente, esos temas no fueron los únicos en las primeras palabras del abanderado tricolor. El futuro jefe del Estado incluyó además, entre los rubros principales de esa arenga, definitoria de sus propósitos como mandatario, su visión sobre el sector juvenil, una parte del cual forma parte de los críticos del modo de hacer política del PRI, y la actitud que observará su gobierno ante la delincuencia organizada.

Entendemos que con ello definió los temas que considera de importancia especial para lograr que la gente entienda su postura y conseguir el gobierno de resultados que se propone, uno de cuyos objetivos mayores es el de lograr mayor crecimiento económico con frutos adecuados para mejorar la economía de las familias y combatir con eficiencia la pobreza.

“No hay regreso al pasado”

Sobre su rechazo a las antiguas usanzas del PRI, afirmó: “no hay regreso al pasado… tendremos la vista puesta en el futuro”.

Más aún, prometió que ejercerá una presidencia democrática, como lo señaló en el manifiesto ya citado. Se comprometió a un gobierno “que entienda los cambios del país en las últimas décadas”, y que actúe “conforme a la nueva realidad, de democracia plena, de libertades y de participación social”.

Nuevamente, como lo había dicho en asamblea de líderes políticos, advirtió además a sus correligionarios que quien no tenga compromiso con la democracia, las libertades y la transparencia, no tiene cabida en ese proyecto para transformar a México.

Si va a cumplir las promesas y hacer efectivas sus advertencias contra la antigua forma de la política, es una cuestión que se verá los próximos meses y los seis años por venir. El hecho es que las palabras están ahí, dichas en acto público. El hombre, ni hablar, expone buenas intenciones, al tiempo de combatir viejas censuras que se convirtieron en toda una negra leyenda.

La unidad, vital

La otra cuestión, la de la unidad nacional, es vital. Siempre lo ha sido. Aunque nunca, en la práctica, se haya producido. Peña Nieto llamó a esa unidad con el señalamiento de que es indispensable, y de que hoy es el momento de propiciar la reconciliación nacional, luego de terminar la jornada electoral.

“Compartimos los mismos retos y debemos estar juntos para superarlos… es hora de dejar de lado nuestras diferencias y privilegiar las coincidencias”, dijo, al indicar que en el México de hoy, todos cabemos, y que gobernará con todos y para todos, incluso para quienes votaron por opciones distintas.

El ecuménico mensaje peñanietista, toda vez que ha sido reiterado especialmente en los últimos días de la campaña, parece una indicación de que el nuevo régimen tiene el propósito de construir algo parecido a un gobierno de coalición, sin asumirlo de ese modo, sino, en otro rango distinto, con acuerdos específicos con otros partidos respecto de algunos de los renglones de los programas de éstos.

Es decir, que con ello, entre otras cuestiones, el próximo gobierno será sumamente interesante.

 





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3 Comentarios

  1. O. Carlos dice:

    Felicidades Rubén, como siempre un excelente artículo. Además de todo lo dicho por Peña Nieto, y que los que votamos por él esperamos, sí deseo una parte del regreso al pasado: el hecho de que haya orden en el país y que si no quieren no hagan nuevas leyes, con que cumplan las que tenemos basta. Saludos.

  2. lic. g. cruz r. dice:

    bien por tu artículo Jáuregui, esperaba con ansia algo asó. ¡Fe en el futuro! y a trabajar todos juntos… Suerte.

  3. Información Bitacoras.com…

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