Martes 19 de Junio de 2018
     

Helicopterazo: error humano, sin descartar falla mecánica



  • A toda costa se trata de evitar especulaciones.
  • Exhaustivas investigaciones del accidente: SCT
  • Faltan controladores para atender la gran cantidad de vuelos de helicópteros
Restos del Helicóptero Super Puma donde viajaba Francisco Blake Mora

Restos del Helicóptero Super Puma donde viajaba Francisco Blake Mora

 José Luis Uribe Ortega

En tanto que funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, aseguran hasta el cansancio que el accidente del helicóptero Súper Puma, donde perdieron la vida el secretario de Gobernación y varios de sus colaboradores, se debió a un lamentable accidente, dudas y suspicacias han surgido de manera casi similar a los intentos gubernamentales por encapsular el evento en un error de piloto por supuesta nubosidad extrema, y fundamentan que se trataba de una aeronave de lo mejor en su tipo y se asegura que no se puede descartar un imponderable problema en la mecánica del aparato.

“Al día de hoy no tenemos ninguna evidencia que permita suponer que las causas de este percance nos llevasen a pensar en algo diferente a un accidente”, aseguró Dionisio Pérez-Jácome, titular de la SCT. Gilberto López Meyer, en tanto que el director general de Aeropuertos y Servicios Auxiliares explicó, en lo que fue la cuarta conferencia de prensa sobre el percance, que el primer rastro que se tiene y donde pudo iniciar la destrucción de la aeronave fue en un grupo de árboles que fueron cortados por las hélices, a la misma altura y en el mismo sentido del corte, posiblemente provocado por las hélices principales de la aeronave justo antes de impactarse con el terreno.

López Meyer dijo que una vez que ocurrió el primer impacto, la destrucción de la aeronave no fue tan severa porque sólo se rompieron piezas de la parte delantera inferior del helicóptero. El funcionario puntualizó que hasta ahora no existen pruebas que indiquen lo contrario y aseguró que continuarán los trabajos durante el tiempo que sea necesario a fin de tomar en cuenta todos los detalles, con lo que se busca evitar especulaciones.

Dijo que la caída del aparato fue vertical, y en el primer impacto se comenzó con la dispersión de las piezas delanteras. A la mitad de la zona de impacto se encontró con la cola de la nave, la cual se presume se desprendió por un golpe, mientras que la cabina se destruyo más adelante en su totalidad, sin que hasta el momento se encuentren indicios de alguna explosión.

A su vez, el secretario de Comunicaciones, aseguró que el piloto no perdió el control de la aeronave y ésta tampoco presentó fallas mecánicas, según información obtenida por el radar y por la forma en que se encontraron los restos de la unidad y reiteró que se fortalece la hipótesis de que el accidente fue provocado por la poca visibilidad debido a la nubosidad.

“Esta aeronave, de acuerdo a la normatividad aplicable, no requería y no tenía instaladas ninguna de las dos grabadoras”; dijo López Meyer, director de ASA y coordinador del Comité de investigaciones.

El titular de la Dirección General de Aeronáutica Civil, Héctor González Weeks, aseguró que el índice de siniestralidad en helicópteros en México es de 0.157 accidentes por cada 100 mil operaciones, menor a la media internacional. Sin embargo un diario de circulación nacional recordó que en febrero de 2010, durante un evento de Eurocopter, su director general, Serge Durand, declaró que la siniestralidad de estas aeronaves en el País es mayor que en el resto del mundo. La principal causa, aseguró entonces Durand, es la falta de capacitación de los pilotos.

Entre las entrevistas surgidas en relación al fatídico accidente destaca la siguiente: “No hay explicación, hasta ahora todos nos preguntamos lo mismo: ¿Qué pasó?”, dice un piloto de la Fuerza Aérea Mexicana que participó en los peritajes en los terrenos de Santa Catarina Ayotzingo, Estado de México, y que pidió no mencionar su nombre.  Para el militar, quien ha sido piloto de pruebas en segundo escalón de mantenimiento de aviones y helicópteros, la aeronave como la que utilizó el pasado viernes Francisco Blake Mora es de lo mejor en su línea. “No me suena creíble que se trate de un accidente derivado de un error del piloto por supuesta nubosidad extrema; más bien estamos frente a un posible imponderable en la mecánica de la aeronave”, expuso en una entrevista..

En México, a diferencia de otros países, las normas generales de aviación para helicópteros no se cumplen, lo cual, aunado a la falta de personal que controle estos vuelos y de capacitación, dificulta el tráfico aéreo en una zona “tan complicada” como lo es el Valle de México, coincidieron especialistas en aviación.

Por su parte la investigadora en accidentes aéreos y excontroladora de tráfico aéreo, María Larriva Sahd, aseguró que desde que la aviación ejecutiva salió del Distrito Federal hacia Toluca, se promovió la compra indiscriminada de helicópteros, hecho que no ocurre en otras partes del mundo, y muchos sin los controles necesarios como ocurre, especialmente, en el Distrito Federal.

La periodista y consultora en aviación, Rosario Aviles, coincidió en que en el Distrito Federal no existe la capacidad ni el número de controladores suficientes que indiquen a los pilotos de helicópteros una trayectoria o de qué manera reaccionar en caso de presentar condiciones climáticas adversas, sino que éstos operan en vuelo visual y de estas condiciones se ha alertado a la Seneam.

El presidente del Colegio de Ingenieros Mexicanos en Aeronáutica (CIMA), José Pedro Sánchez, expresa a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes su interés por aportar la experiencia de sus agremiados en la investigación del accidente. Dijo que su intención es poner a consideración de la dependencia a un grupo de especialistas. “En México existen investigadores de accidentes de aviación capacitados, hay peritos en la Dirección General de Aeronáutica Civil, incluso el Instituto Politécnico Nacional tiene gente que aporte conocimiento”.

Analistas se preguntan: “El propio señor Calderón dijo que todo apuntaba a un accidente pero, sugestivamente, agregó que no descartaba cualquier hipótesis. Que todas ellas se agotarían tras exhaustivas investigaciones. ¿Y cuáles son esas hipótesis? ¿De qué se habla tras la caída del helicóptero, más reciente, en el que viajaban su secretario y uno de sus subsecretarios de Gobernación y otras seis personas, dos funcionarios civiles y cuatro militares? ¿Qué quiso decir exactamente el ocupante de Los Pinos cuando, textual, sostuvo que “las investigaciones serán exhaustivas y contemplarán todas las hipótesis”? ¿Cuáles son todas las hipótesis? Acaso, otra vez, ¿la impericia de los pilotos de la aeronave, cual se arguyó tras la caída del avión en el que viajaban otro secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño y el ex encargado -de a de veras- de la lucha en contra de las drogas, José Luis Santiago Vasconcelos? ¿Otra vez los controladores aéreos? ¿Ahora los meteorólogos que no previeron la baja altura de las nubosidades? Tal vez ¿un atentado? ¿De parte de quién? ¿De los narcos? ¿De los contrincantes políticos? ¿Para  qué? ¿Para perjudicar a los opositores electorales? ¿Para concitar el voto lastimero?

Ante la ola de dudas y suspicacias que han surgido por la caída de la aeronave, el Sindicato de Servicio a la Navegación del Espacio Aéreo Mexicano (Seneam) reconoció que no tiene capacidad humana para atender la gran cantidad de vuelos en helicóptero que diariamente se realizan en la ciudad de México; para ello se requieren al menos de 250 controladores más que cubrirían con eficiencia la demanda de vuelos de avión, así como los de helicóptero, urgió Ángel Iturbe, vocero del sindicato del Seneam.

El vocero detalló en una entrevista que actualmente existen unos 1,000 controladores de tráfico aéreo y requieren de unos 250 más. El descontrol por el boom de helicópteros que vuelan en la ciudad llega al grado de que la SCT no sabe cuántos helicópteros hay inventariados en la ciudad ni puede establecer el promedio diario de vuelos de estas aeronaves.

Aunado a todo lo anterior, el expresidente del Colegio de Pilotos Aviadores de México, Miguel Hernández, asegura que por lo menos 60 por ciento de los helipuertos en la ciudad de México no cumple lineamientos para ser seguros, por lo que debe ser reconvertido, el también director de la empresa Aeronáutica Vertical, en donde es experto, dedicado a promover el desarrollo industrial de la aeronáutica, explicó que el país está sujeto al Convenio de Chicago de la Organización de Aviación Civil Internacional, que establece 14 lineamientos básicos para garantizar el buen uso y seguridad de un helipuerto. Esta organización recomienda que estos sitios deben ser congruentes con la estructura y el tamaño del helicóptero, así como ofrecer condiciones para que no corran peligro la tripulación ni quien esté cerca.

Según estadísticas de la SCT, señalan que en 12 años se han registrado en México un promedio de 11.1 accidentes de helicóptero cada 12 meses y en el 2010 hubo 4.5 por cada 100,000 horas de vuelo, cifra consistente con la norma internacional. En las aeronaves Eurocopter, del 2006 al 2010 se observaron 2.85 accidentes por cada 100,000 horas de vuelo en el país, y en el mundo el número es ligeramente superior, 3.00.

La SCT reconoció que el vuelo de los helicópteros en el País sólo es controlado cuando arriban o salen de un aeropuerto. Generalmente los helicópteros no se están comunicando a la torre de control del aeropuerto debido a que no vuelan con instrumentos como los aviones comerciales o particulares, sino de manera visual. Este tipo de aeronaves trabajan con frecuencias distintas a las de los aviones por lo que cuando el piloto informa sobre el lugar donde se encuentra, generalmente es escuchado por otro helicóptero que está en la zona.

El helicóptero Súper Puma AS332 en el que falleció Francisco Blake tenía 28 años de uso y era la más vieja de las aeronaves de su tipo, aunque según la versión oficial recientemente había recibido mantenimiento de rigor. 1 Súper Puma AS332 -matrícula XC-UHP y número económico TPH-06, era el más viejo de los helicópteros de su tipo que forman parte de la flota aérea presidencial. Fue fabricado en 1983 por la firma francesa Aérospatiale, empresa que en 1992 se fusionó con la alemana Daimler Chrysler Aerospace, para dar lugar a Eurocopter, la principal diseñadora de helicópteros para uso civil y militar en el mundo. La nave fue comprada por el gobierno mexicano en 1985, cuando Miguel de la Madrid despachaba en Los Pinos.

El desplome del Súper Puma en el que viajaba el secretario de Gobernación se suma a una larga lista de percances aéreos recientes en los que han fallecido desde pilotos y empresarios hasta secretarios de Estado y otros destacados funcionarios en el área del Valle de México en los últimos dos años. Los dos antecedentes más importantes son el desplome del Lear Jet 45 en el que viajaban el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y el ex director de la SIEDO José Luis Santiago Vasconcelos, el 4 de noviembre de 2008, en las Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México; y el impacto del helicóptero Bell 412 en el que perdió la vida el secretario de Seguridad Pública federal, Ramón Martín Huerta, ocurrido en las inmediaciones de La Marquesa en 2005.

 





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