Sabado 1 de Noviembre de 2014

     



Silencio y orden

Tiempos pasados fueron mejores. Qué tiempos aquellos Sr. Don Simón, eran expresiones –sabiduría simple- que de chamacos oíamos de tanto en tanto entre los adultos, en referencia y comparación con el presente que se vivía. Hoy esa costumbre ha casi desaparecido, tal parece que no existieron y lástima que no son interés de la grilla, pues de otra manera ya estaría montado, ahí en el Senado, -recinto de ancianos y sabios; hoy jóvenes y guarros- vía foro, seminario, mesa de análisis, debate etc., con la participación de la crema y nata del poder y del saber…Eso si, para nada, como pasó con dos foros: petrolero y fiscal, solamente revolcados y eso a medias..

De todas manera, qué tiempos aquellos en los que las declaraciones del Presidente eran la nota de ocho, obligada, principal en todos los diarios; los secretarios y demás funcionarios y grillos, solamente veían y asentían con la cabeza; nadie osaba declarar en contrario. La oposición estaba reducida a la nada; no servia para nada; nadie la tomaba en cuenta, además de que no tenía cabida en la prensa –copada por aduladores-. Esto sin duda no era caso menor, pero daba un ambiente más silencioso, que ya era ganancia.

Cómo han pasado los años, cómo han cambiado las cosas, dice vieja y romántica canción, refiriendo el paso del tiempo, que estimula la memoria de los viejos, regresándolos gratamente a pasados años. Pero ese correr de años y cambio en la vida real, es diferente, si se aplica a lo social y político. El pasado ciertamente no era mejor, pero si tranquilo y sin la violencia que hoy golpea a la nación; tranquilidad que asfixiaba a la sociedad que carecía de espacios de expresión, reclamo que dio cauce a los sucesos del 68 y 71, sobre los que no hubo ni político ni autoridad alguna, con capacidad para atenderlos, solucionarlos y haber evitado la violencia y sangre y encausado al pías sobre la ruta del cambio y la democracia, reales…Nadie lo intentó.

Hoy hay democracia y critica expresión a raudales, tanto y tanta que terminan asfixiando, confundiendo y enloqueciendo a la sociedad. El pasado se distinguía por lo solemne de los discursos y lo indigesto de las personalidades que además, asumían que realmente eran Mesías y salvadores de la patria y pueblo. Cada uno llegaba al poder con la promesa real. Los años del cambio trajeron un plaga de gandayas metidos a la política, sin discurso, proyecto, ni ética y con oscura e indefinida personalidad. Escucharlos es inútil, porque no se obtiene conclusión alguna, además de que toda declaración nace del no al sí, o del sí al no. La libertad se tornó desorden y escándalo, la democracia abuso e impunidad y la política burla y descaro.

En el hoy de la tierna democracia, hace falta silencio y orden. Que los políticos llenen sus bocas con pinole y los gobernantes sean prudentes en tanto carezcan de pruebas contundentes. Ejemplos, la tragedia de Cabañas,  que han mantenido –hasta el momento- un espectáculo corriente y barato al cual no se le puede encontrar beneficio y utilidad alguna. Increíble que se piense y diga que gracias a la agresión al futbolista se descubrió la corrupción que priva en los antros, vieja y redituable práctica de las autoridades, en este caso, capitalinas…Hay más, porquería; en todo…

La masacre en Ciudad Juárez, cuyas especulaciones y declaraciones de funcionarios sepultan el ¿quién y por qué?, de la investigación, que debe ir a la más recóndita profundidad, porque el asunto no es solamente de violencia e inseguridad, sino de carácter social; abandono, falta de oportunidades, educación y empleo. Avidez de grillos por aparecer o satisfacer a los medios, que se llevó entre las patas al propio Presidente Calderón, que ha sido blanco del fuego en los medios, con el tema de criminalizar al pueblo, por haber dicho que la matanza fue por diferencias entre bandas juveniles. Ahí las consecuencias, por ser como decía Cantinflas: tan precipitosos…

Al manifestar el Presidente Calderón su pesar por la matanza, anunció nueva estrategia, que llenó de gusto a quienes han sido enemigos de la decisión de combatir el narcocrimen, porque no partió de ellos ni de los grupos políticos de los que son amantes. –Aquí un paréntesis, pero es notorio el silencio sobre el Ejercito-. Nueva estrategia, con programas en beneficio de las comunidades en general y de los jóvenes en particular, atendiendo sus necesidades y creándoles oportunidades de empleo, ya que sus carencias los hacen vulnerables para ser reclutados por la delincuencia.

La nueva estrategia debe imponer el silencio, por seguridad y conveniencia,; no divulgar ni caso ni acción en proceso, para no crear el error, para no dar materia para a especulaciones y dejar a los contra y a los medios, que los dichos y los supuestos broten de su propia calentura y protagonismo. Finalmente, en cuanto nace nuevo escándalo, todo se olvida, sin provecho y sin utilidad alguna…Un tanto de silencio y orden, mucho ayudaría a un sistema atrapado por si mismo y a una sociedad agotada, desesperanzada y confundida…(fgmora30@hotmail.com).






Más en la Sección: Fernando González Mora

1 Comentario

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Tiempos pasados fueron mejores. Qué tiempos aquellos Sr. Don Simón, eran expresiones –sabiduría simple- que de chamacos oíamos de tanto en tanto entre los adultos, en referencia y comparación con el presente que se vivía. Hoy…..


Deja un comentario